En un recorrido efectuado por este sector comercial del centro de Guayaquil, desde las 14:30, poco a poco los dueños de los locales comenzaron a guardar sus productos en los módulos y cerrar sus persianas, aunque no todos se unieron a la marcha.
“Vivimos de lo que vendemos a diario y hoy es un día perdido, mejor me voy a la casa”, se lamentó una comerciante de ropa deportiva de la Bahía Villamil; como era de esperarse, omitió su nombre, pues sostuvo que no quiere problemas con los dirigentes que son afines al Alcalde Jaime Nebot.
Otros, en cambio, sí decidieron ir a la convocatoria: “vamos a defender nuestros trabajos, no queremos más impuestos”, manifestó otro comerciante que provenía de la Asociación Asisclo Garay y que decidió cerrar su módulo más temprano.
A las 15:00, la zona comercial se convirtió en un paraje desolado. Sea porque marcharon por voluntad propia o por obligación o aun que hayan decidido no asistir, la Bahía quedó desolada. (I)
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