Miguel Armijos, un ejemplo de constancia

- 09 de junio de 2018 - 00:00
Armijos le atribuye el éxito en las competiciones a todo el sacrificio que hace y al esfuerzo que le pone en cada uno de los entrenamientos.
Foto: cortesía Narcisa Guevara

El nadador Cuencano, de 22 años, obtuvo una medalla de bronce en los Juegos Cochabamba 2018. Los logros son resultado de un trabajo sacrificado.

El ágil nadador hizo gala de sus habilidades en los 200 metros mariposa, con un tiempo de 02:05.17 en el que compitió con el brasileño Kaue Da Silva y el colombiano David Arias; ambos fuertes exponentes del estilo.

Empezó a nadar desde los cinco años en un reservorio en la hacienda de sus abuelos.

 Aunque al inicio no fue bueno, la constancia le ayudó a mejorar y a los 10 años ya tuvo su primera salida internacional. A los 15 años nadó su primer campeonato sudamericano absoluto en Brasil.

Su primer gran logro fue a los 17 años en aguas abiertas. Además compitió  en Portugal hace un año y logró una de  las mejores posiciones.

Para Armijos lo que lo motiva a nadar es el apoyo que le brindan su familia, amigos y su entrenador, Gabriel Enderica, con quien trabaja  hace tres años.

Para el adiestrador, Armijos ha tenido momentos duros y malos. “Él no contaba con mucho apoyo y no lo querían ayudar. Nosotros confiamos en su talento y su potencial. Él demostró que puede lograr lo que  desee, su mejoría ha sido notable. Ha ganado el tiempo en las marcas. Estoy seguro de que para futuras competencias logrará más triunfos si sigue con el mismo empeño y profesionalismo que ha demostrado”.

Pese a ser un gran competidor ha tenido circunstancias que hicieron que disminuya su potencial como la separación de sus padres.

“No me sentía bien. No sabía si seguir en la Universidad o seguir nadando. En varias ocasiones me quedé con las  maletas listas. No tuve el apoyo que requería”.

Un día sufrió un accidente en la piscina. No se percató de unos trabajos de reconstrucción y su brazo derecho resultó afectado, eso le impidió estar en un Sudamericano.

Hubo momentos en que quiso dejar todo. Sentía que no tenía  amigos, pero lo que más lo marcó fue el fallecimiento de su primo Sebastián quien compartía la mayor parte del tiempo con él.

Su partida le afectó. Desde pequeños se divertían por eso es que le dedica sus competencias a ese “angelito” como lo llama.

Armijos a más de ser un gran deportista estudia administración de empresas en la Universidad del Azuay.

 Es un gran aficionado a la pesca, junto con su padre se dedica a esta actividad.

Pero reconoce que su madre es uno de los principales pilares en su vida.

Ella le inculcó la práctica de la natación.

 Dos  de sus grandes metas son clasificar a Perú en 2019 y Tokio 2020, para así demostrar que Ecuador tiene muy buenos deportistas.

Los entrenamientos empiezan a las 05:00, solo su sacrificio le ha permitido destacar en esta disciplina. (I)  

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