Ecuador / Viernes, 06 Febrero 2026

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Definir metas claras y medibles aumenta las posibilidades de cumplir los propósitos de Año Nuevo.

Propósitos de Año Nuevo: por qué la planificación marca la diferencia entre prometer y cumplir

Definir metas claras y medibles aumenta las posibilidades de cumplir los propósitos de Año Nuevo.
Foto: Freepik
Especialistas advierten que las metas generales suelen diluirse con el tiempo y recomiendan objetivos claros, medibles y sostenidos en hábitos para lograr cambios reales.
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Con el inicio de un nuevo año, miles de personas renuevan sus propósitos personales y profesionales. Sin embargo, la mayoría de estas metas no se mantiene en el tiempo, principalmente por la falta de una planificación concreta que transforme las intenciones en acciones sostenibles.

¿Cómo plantear metas sin agobiarse?

Para Andrea Navas Recalde, directora de Negocios de la Business School de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), uno de los principales errores está en formular metas demasiado amplias. “Cuando los objetivos no son específicos ni medibles, se vuelven difíciles de ejecutar y de evaluar”, explica.

La especialista sostiene que definir acciones concretas, con plazos claros y criterios de seguimiento, ayuda a reducir la improvisación y a mantener la disciplina más allá del entusiasmo inicial. En lugar de proponerse “mejorar la salud”, por ejemplo, recomienda establecer rutinas específicas, como realizar actividad física ciertos días a la semana o adoptar hábitos alimenticios puntuales.

Visión a largo plazo

Tener claridad sobre el resultado que se desea alcanzar permite que las decisiones diarias estén alineadas con el objetivo final, incluso en momentos de cansancio o baja motivación. Esta coherencia entre metas y acciones facilita la constancia, uno de los factores más complejos de sostener.

En este contexto, enfoques como el planteado en Hábitos Atómicos, del autor James Clear, han ganado popularidad al proponer que los cambios duraderos se construyen a partir de pequeñas acciones repetidas en el tiempo. La acumulación de hábitos simples, pero bien definidos, genera resultados significativos sin depender de grandes esfuerzos iniciales.

Más allá de una tradición simbólica, los propósitos de Año Nuevo pueden convertirse en una herramienta efectiva de transformación si se gestionan como procesos. Dividir las metas en etapas alcanzables y realizar revisiones periódicas permite ajustar el rumbo sin abandonar el objetivo.

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