Milagroso rescate en Tailandia culminó: todos están a salvo

- 11 de julio de 2018 - 00:00
Foto: Tomada del Twitter

Los 12 menores y su entrenador están en observación médica. Los niños recibieron clases de buceo y ansiolíticos para evitar el pánico al atravesar 4 kilómetros de angostos y oscuros túneles.

La angustia llegó a su fin. Tras más de dos semanas de búsqueda y espera, la operación de rescate de 12 niños y su entrenador, atrapados en la cueva tailandesa Tham Luang, de la provincia Chiang Rai, finalizó con éxito.

Los buzos salvaron este martes 10 de julio a los cuatro niños y al instructor que aún permanecían en la gruta, en una gran operación internacional que, sin embargo, el jueves le costó la vida del submarinista tailandés Saman Gunan.

“No estamos seguros de si esto es un milagro, una ciencia, o qué. Los trece Jabalíes Salvajes ahora están fuera de la cueva”, informó la Marina de Tailandia. Esta tercera jornada de salvamento, que se realizó entre intensas lluvias, fue la última, luego de que el domingo recuperaron a cuatro niños y el lunes, a otros cuatro.

Los rescatados fueron trasladados en helicóptero y ambulancia al hospital de la provincia, donde permanecerán aislados al menos un par de semanas y sometidos a evaluaciones médicas. Dos de ellos presentan síntomas de neumonía. Todos fueron vacunados contra el tétanos y la rabia ante el riesgo de que hayan sido mordidos por murciélagos.

También usarán gafas para el sol, ya que estuvieron privados de la luz solar durante dos semanas. Hasta ahora no tienen contacto directo con sus familiares, quienes solo los vieron a través de un cristal.

Los 12 niños, de entre 11 y 16 años, atravesaron 4 kilómetros de estrechos pasadizos y -tras un curso rápido de dos días- bucearon por un túnel inundado a lo largo de un kilómetro.

También les suministraron ansiolíticos para ayudarles a mantener la calma. “Se vieron forzados a hacer algo que ningún niño hizo antes: submarinismo en cuevas, en un ambiente extremadamente peligroso sin visibilidad alguna”, dijo el buzo danés Ivan Karadzic, que participó en las tareas de rescate.

“Tenía mucho miedo de que algo fallara”, confesó tras destacar la valentía de los menores. “Son niños increíblemente fuertes. Fue genial”.

Ellos fueron de excursión a la cueva, el 23 de junio, después de un entrenamiento, a pesar de que estaba prohibido. En el lugar les sorprendió la lluvia y se refugiaron en la gruta donde quedaron atrapados por las inundaciones y deslaves.

Aunque en los medios occidentales critican al entrenador Ekapol Chanthawong y lo califican de imprudente, en Tailandia los padres de los niños no lo culpan y le agradecen por cuidarlos.

Los medios locales dicen que Chanthawong, quien se entrenó como monje budista, les enseñó a meditar para mantener la calma y energías. (I)

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