Londres mantiene cercado a Assange

- 11 de febrero de 2018 - 00:00
El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, sale al balcón de la embajada ecuatoriana en Londres, donde pasó los últimos cinco años.
Foto: AFP

La jueza británica Emma Arbuthnot denegó levantar la orden de detención contra el fundador de WikiLeaks. Con esta decisión frustró la esperanza del ciberactivista de salir libremente a la calle y abandonar la embajada de Ecuador en Londres, donde lleva confinado más de cinco años. Según médicos, requiere atención. El gobierno de Lenín Moreno lo seguirá protegiendo.

Confinado desde agosto de 2012 en la embajada de Ecuador en Londres, Julian Assange suele recibir visitas de amigos y representantes institucionales que hacen su vida más llevadera.

El miércoles pasado lo visitó el argentino Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz 1980, y la actriz estadounidense Pamela Anderson, quien le llevó café. Ellos acudieron al día siguiente de que un tribunal británico denegara la solicitud de sus abogados para que Reino Unido retirara la petición de detención que pesa sobre él.

La jueza Emma Arbuthnot decidió, el pasado martes, que la orden de detención seguía siendo válida desde un punto de vista legal.

Ahora, el 13 de febrero, se pronunciará sobre la utilidad pública de la orden a petición de los abogados de Assange. El fundador de WikiLeaks lleva ya más de cinco años confinado en la Embajada de Ecuador.

“No estoy convencida de que haya que retirar la orden”, indicó  Arbuthnot descartando hacerlo por razones estrictamente legales, aplazando así la posibilidad de que pudiera salir libremente a la calle.

El presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, declaró que la decisión del tribunal no influiría en la decisión del país. “Nosotros seguiremos brindando protección al señor Assange”, dijo en un encuentro con la prensa extranjera.

El Ministerio de Relaciones Exteriores ecuatoriano aseguró por su parte que buscará con Reino Unido una “solución satisfactoria para los dos países y respetuosa de los derechos humanos”.

Assange buscó refugio en la embajada huyendo de una orden de arresto europea porque Suecia lo reclamaba como sospechoso de delitos sexuales.

La justicia sueca abandonó la investigación, pero la Policía británica quiere aún detenerlo por haber vulnerado los términos de su libertad condicional al ingresar a la dependencia diplomática ecuatoriana. Assange teme dejar la embajada, ser detenido y acabar extraditado a Estados Unidos por haber difundido miles de secretos oficiales de este país.

En una audiencia la semana pasada, el abogado del fundador de WikiLeaks, Mark Summers, sostuvo que la orden de detención de su cliente “perdió su propósito y función” después de que la justicia sueca abandonase su investigación.

Summers estimó que Assange, de 46 años, ha estado viviendo en condiciones “similares al encarcelamiento” y que su “salud psicológica se ha deteriorado” y “está en peligro”. Sin embargo, el fiscal Aaron Watkins consideró “absurda” la demanda.

Prioridad para EE.UU.
El lunes se abrió una puerta al caso del fundador de WikiLeaks cuando la Alta Corte de justicia bloqueó la extradición a Estados Unidos del presunto pirata informático Lauri Love, que lo reclamaba por haber penetrado en los sistemas informáticos de la NASA y el Pentágono, entre otras organizaciones.

El juez Ian Burnett anuló así un fallo de instancias inferiores y anunció su decisión entre vítores de los partidarios de Love, de 33 años, quien fue detenido en su casa en octubre de 2013.

El año pasado, el fiscal general estadounidense, Jeff Sessions, expresó que la detención del fundador de WikiLeaks era “una prioridad”.

La demanda de Assange se produce poco después de que Ecuador le diera la ciudadanía y estatus diplomático, con la idea de que la inmunidad le permitiera salir de la legación. Pero Reino Unido indicó que tal paso no cambiaba la situación. “Ecuador sabe que la única manera de resolver este asunto es que Assange abandone la embajada para enfrentar a la justicia”, dijo entonces un portavoz del Ministerio de Exteriores británico.

La situación de Assange se convirtió “en una piedra en el zapato” de Ecuador, admitió el presidente Moreno, que heredó el problema de su antecesor Rafael Correa.

En varias ocasiones, el Gobierno ecuatoriano le reprochó a su huésped que se involucrara en los asuntos de terceros países, como las elecciones estadounidenses de 2017 -en las que WikiLeaks difundió mensajes comprometedores de la campaña de la candidata Hillary Clinton- o en la reciente crisis política en Cataluña, donde se posicionó a favor de los independentistas.

El caso de Assange dio un giro en febrero de 2016, cuando el Grupo de Trabajo de la ONU sobre Detenciones Arbitrarias determinó en un fallo no vinculante que estaba “detenido arbitrariamente” en Reino Unido.

Assange apenas sale al balcón de la embajada, su único reducto de aire fresco, esgrimiendo razones de seguridad, y sus apariciones públicas se limitan a las videoconferencias que a veces ofrece.

La legación está en el lujoso barrio de Knightsbridge, puerta a puerta con la colombiana, muy cerca de los grandes almacenes Harrods, y Assange suele recibir visitas.

“Nuestra opinión profesional es que su confinamiento continuo es peligroso física y mentalmente para él”, dijeron a The Guardian dos médicos que lo visitaron y examinaron a conciencia en octubre.

“Nuestra evaluación revela que no ha tenido acceso a la luz solar, a ventilación adecuada o a un espacio exterior durante más de cinco años y medio”, indicaron los médicos. “Todo esto ha tenido un costo físico y psicológico considerable”, agregaron, reclamando un salvoconducto para que Julian Assange reciba atención médica en un hospital. (I)

Datos
WikiLeaks
Julian Paul Assange es un periodista y programador australiano, de 46 años de edad, creador de la red WikiLeaks (2006), una organización sin fines de lucro que publica documentos filtrados de interés público.

8,5 millones son los documentos confidenciales publicados por WikiLeaks.

Refugiado
Fue arrestado el 7 de diciembre de 2010, en Londres, tras el pedido de Suecia para su extradición, por cargos sexuales. Está refugiado en la embajada de Ecuador en Londres desde el 19 de junio de 2012.


Suecia cerró la causa por supuesta violación
La Fiscalía de Suecia cerró el 19 de mayo de 2017 la causa por presunta violación contra Julian Assange, fundador de WikiLeaks, y así puso fin a siete años de una investigación judicial que llevó a la reclusión del periodista australiano en la embajada de Ecuador en Londres.

La Fiscalía sueca ya había retirado en 2015 otros dos cargos por acoso sexual contra Assange.

Durante el interrogatorio a Assange en noviembre de 2016 ante la Fiscalía sueca en la embajada de Ecuador, el australiano dijo que las relaciones sexuales “fueron consensuales”.

Asimismo, reiteró su inocencia por el delito sexual, asegurando que contaba con el consentimiento de la denunciante para mantener relaciones sin protección y denunció que el procedimiento era “abusivo”.

El anuncio se dio a conocer luego de que el Gobierno de Ecuador envió  una carta oficial a las autoridades suecas indicando que la fiscal Marianne Ny “cometió fallas serias”, incluyendo una “falta de iniciativa para completar las investigaciones”.

Tras el anuncio de la Fiscalía sueca, la Policía Metropolitana de Londres emitió un comunicado oficial en el que confirmó que sigue en pie una orden de arresto para Assange tras haberse negado a entregarse a la justicia británica el 29 de junio de 2012.

La nota señaló que las autoridades policiales están obligadas a ejecutar esa orden en caso de que Assange abandone la embajada. “Mientras que el señor Assange era buscado por un pedido de arresto europeo por un delito muy serio, la respuesta de la Policía Metropolitana reflejó la seriedad de ese delito. Ahora que la situación ha cambiado y que las autoridades suecas cerraron su investigación por el asunto, el señor Assange sigue siendo buscado por un delito mucho menos serio. La Policía británica proveerá de un nivel de seguimiento proporcionado con ese delito”.

Minutos después de conocerse la decisión de la fiscalía sueca, Assange publicó en su cuenta personal de Twitter una fotografía de él sonriendo. (I)


El hacker británico gana recurso contra su extradición
El presunto hacker británico Lauri Love, cuya extradición reclamaba Estados Unidos por haber robado información oficial de agencias norteamericanas como el FBI o la NASA, ganó el pasado 5 de febrero un recurso de apelación presentado ante el Tribunal Superior contra su entrega a ese país. En una vista judicial celebrada en la corte londinense, dos jueces indicaron que se admitió el recurso por el que el solicitante queda liberado de la extradición.

EE.UU. reclamaba a Love, de 32 años y con síndrome de Asperger, por supuestos ciberataques cometidos en 2012 y 2013 –que podrían conllevar sentencias de hasta 99 años de cárcel– en los que habría sustraído datos confidenciales de agencias como la Reserva Federal, el Ejército estadounidense, el departamento de Defensa, la NASA o el FBI.

Durante una vista judicial anterior, celebrada en noviembre de 2017, la defensa de Love arguyó que una extradición a ese país no redundaría en “los mejores intereses para la justicia” por una serie de motivos.

Entre esas razones figuraba el alto riesgo de que el británico –que además de Asperger padece una enfermedad depresiva y eccema grave– se llegara a suicidar. El informático, que vive con sus padres cerca de la localidad de Newmarket, en el condado inglés de Suffolk, estuvo el martes pasado en la audiencia para conocer el fallo de los jueces.

En su sentencia, los magistrados especificaron que no veían ningún motivo por el cual Love no pueda ser juzgado o procesado en este país por los delitos que se le atribuyen. “Lo que es particularmente importante del caso es que el sistema judicial británico ha adoptado la posición de que deberíamos lidiar con nuestros problemas nosotros mismos, en lugar de aceptar las exigencias de Estados Unidos”, precisó un portavoz del equipo legal de Love, Kaim Todner.

El padre de Love, el reverendo Alexander Love, alertó de que su hijo “temía por su vida” al no sentirse capaz de afrontar
el trauma de ser enviado a Estados Unidos. (I)

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