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El Telégrafo
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Las protestas se intensifican en Siria y Yemen

Las protestas se intensifican  en Siria y Yemen
26 de marzo de 2011 - 00:00

Las protestas que sacuden el mundo árabe no cesan. Esta semana, manifestantes de  Siria, Yemen y ahora Jordania salieron  a las calles para reclamar contra el régimen; pero  ayer la situación  subió de tono.

En Siria, la policía abrió fuego contra  una marcha de  opositores del presidente Bachar el Asad, cerca de  la ciudad de Deraa, epicentro de las revueltas,  causando entre 8 y 20  muertos, calculó la cadena  Al Yazira.

En la localidad de  Sanamein, los manifestantes, que pedían reformas democráticas y rechazaban  las muertes de decenas de civiles en días anteriores, fueron objeto de disparos cuando realizaban una protesta pacífica, informó un   testigo a Al Yazira.

Según este testimonio, en ese tiroteo perecieron por lo menos quince personas, pero otra persona consultada por la misma cadena elevó a veinte los muertos y dijo que los heridos eran cerca de 60.

Deraa, a unos 100 kilómetros al sur de Damasco, fue escenario ayer también de una manifestación pacífica en la que participaron miles de personas y en la que se rindió homenaje a los activistas de la oposición fallecidos en esa ciudad en los últimos días.

Decenas de personas han muerto en Deraa en los últimos siete días, especialmente el miércoles pasado, por choques entre manifestantes de la oposición y fuerzas policiales. Se calcula que hubo cien fallecidos.

La violencia en esta ciudad empezó ayer cuando decenas de  personas destruyeron una estatua del presidente Hafez al Asad, padre del actual gobernante, Bashar al Asad, lo que motivó un enfrentamiento con fuerzas de seguridad.

También hubo protestas en la capital,  Damasco, pero no se tiene noticias sobre la posibilidad de que en esas manifestaciones haya habido víctimas.

Una portavoz del Ministerio de Información de Siria, Reem Hadad,  expresó  a la cadena Al Yazira que la policía tiene órdenes de no disparar contra manifestantes, siempre y cuando las protestas sean pacíficas.  Sin embargo, señaló que en ese tipo de manifestaciones puede haber “grupos armados” interesados en desatar un enfrentamiento con las fuerzas policiales.

En Yemen, una semana después de que medio centenar de personas murieran al ser tiroteadas en una protesta junto a la Universidad de Saná, miles de ciudadanos volvieron a reunirse ayer en el mismo lugar para exigir la renuncia del presidente, Ali Abdalá Saleh.

A pesar de verse debilitado por esa matanza, que ha llevado a altos cargos del Ejército a unirse a los manifestantes, Saleh se presentó  ayer  en otra plaza de la capital yemení para llamar a sus seguidores a “resistir todos los desafíos”. “Tenéis que garantizar la seguridad de Yemen y su estabilidad para evitar el caos y el derramamiento de sangre”, manifestó el gobernante, en el poder desde 1990. Yemen se encuentra bajo estado de emergencia desde la matanza del pasado viernes, el hecho más grave registrado en el país desde que estallaron las protestas políticas contra el régimen de Saleh, en enero pasado.

Las autoridades han negado que estuvieran implicadas en la matanza, aunque Amnistía Internacional instó ayer  al Gobierno a impedir que sus fuerzas de seguridad recurran a armas letales.
Según el organismo,  al menos 52 personas murieron en las manifestaciones del viernes pasado en la capital yemení como consecuencia de la acción combinada de francotiradores apostados en los tejados y las fuerzas de seguridad en la calle.

En Jordania, frontera con Siria,   más de 100 personas resultaron heridas ayer  tras enfrentamientos entre partidarios de la monarquía y jóvenes manifestantes que acamparon en una plaza de Ammán (capital de Jordania), para reclamar reformas, según fuentes médicas.
“Hay más de cien heridos, entre los que se encuentran algunos policías, y dos de ellos se hallan en estado crítico”, señaló un encargado del servicio médico que se encontraba en el lugar.
Las fuerzas de seguridad se vieron obligadas a desmantelar el campamento de los jóvenes y arrestaron a varios manifestantes, afirmó a la AFP un uniformado. Cerca de 200 partidarios del poder atacaron durante varias horas al movimiento “Jóvenes del 24 marzo”, un grupo que representa distintas tendencias, que incluye a los islamistas.

“Por el alma y la sangre nos sacrificamos por ti, Abu Hussein” (el rey Abdalá), vociferaban los fieles a la monarquía mientras lanzaban piedras ante la atenta mirada de las fuerzas de seguridad.

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