El discurso del jefe de estado norteamericano estuvo dirigido principalmente a los jóvenes

En las filas y buses, los cubanos aún debaten sobre el discurso del presidente de EE.UU.

- 24 de marzo de 2016 - 00:00
Periodistas captan el momento en que Barack Obama se dispone a subir al Air Force One para dejar La Habana y emprender un viaje de 9 horas a Argentina.
Foto: AFP

Tanto los ciudadanos como analistas consultados coinciden en que cualquier cambio en Cuba será gradual y dependerá del siguiente mandatario. Obama no se refirió al tema migratorio.

El paso del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, por La Habana, dejó el debate encendido entre los cubanos que resaltan el acercamiento de su país con la nación norteamericana. Algo impensable en otros tiempos y por eso se preguntan sobre el alcance efectivo de un discurso que generó simpatías, pero también críticas.  

“La visita de Obama a Cuba fue una clase magistral de marketing político al cual estamos muy poco acostumbrados los cubanos”, afirmó ayer en su editorial la televisión cubana. Es allí donde se expresan los lineamientos oficiales.

El mensaje señaló que aunque el mandatario y su equipo tuvieron el “objetivo loable de lograr empatía y suavizar la supuesta predisposición hacia un presidente norteamericano”, era necesario recordar que representa al “establishment”. “Cometeríamos un gran error si olvidamos que Obama, a pesar de su carisma, está representando intereses de estado”, indicó el medio.

“No será importante el “¡qué bolá!” de Obama (saludo informal cubano que usó en su intervención) o sus palabras al pueblo cubano (…) serán más importantes las acciones y esas acciones –repito- dependerán no de lo que piense él, sino de los planes de una élite que ahora él tiene que representar”, añadió el locutor.

En ese sentido también escribió en el medio digital estatal Cubadebate.com, el politólogo Darío Machado, quien reconoció en el gobernante norteamericano “carisma, dominio escénico, sentido de la oportunidad mediática, habilidad comunicativa” pero advirtió “es la cara gentil y seductora (…) para enmascarar hoy los objetivos estratégicos del imperialismo norteamericano hacia Cuba y hacia América Latina y el Caribe”.

En la calle también Obama era el tema central de conversación, por lo que la visita significará para el futuro, pero también por la admiración que generó su “inteligencia” y “oratoria”.

En paradas de buses, en plazas y hasta esperando la fila para pagar en la caja, la población seguía, horas después de su partida, hablando del primer presidente estadounidense que llegó a la isla en 88 años. Sobre todo celebraban el acercamiento entre los países distanciados por más de medio siglo.

“Ya se dejó la tensión que había, que todo era difícil, que estábamos ‘fajados’, ya eso se acabó. Ahora vamos a ver qué pasa, con recelo, porque no sabemos lo que viene, hay que esperar”, afirmó Leonel González, funcionario de una sede diplomática de 47 años.

Aunque reconoció como “positivo” el cambio de la política de EE.UU. hacia Cuba impulsada por Obama desde 2014, también cree que su avance dependerá de quién lo reemplace en enero de 2017.

De su lado Maricela Cruz, una ingeniera mecánica de 54 años, siguió con atención las actividades y discursos de Obama y su anfitrión Raúl Castro. “Fue muy emocionante verlos juntos porque eso era impensable en este país. Yo era de las personas que antes de la visita estaba muy escéptica, muy resistida a que iba a haber cambios, y ahora creo que por lo menos la intención está, solo depende de nosotros”.

Sobre el llamado del mandatario estadounidense a dejar atrás el pasado de rivalidades opinó: “eso tiene su lugar en la historia; hay que dejar que el futuro avance”.

En tanto que Manuel Cuesta Moura, activista político y opositor al gobierno de Castro, considera que la visita de Obama marca “una nueva era porque coloca a los cubanos frente a sí mismos”.

“A partir de ahora ya va a ser difícil referir la posibilidad o imposibilidad de las reformas internas a la política exterior y al conflicto histórico que se ha tenido con EE.UU.”.
Todos los consultados coinciden en que cualquier cambio o avance derivado del deshielo entre los dos países “será gradual” y que todavía falta mucho por hacer.

“Quizás Obama pudiera hacer más, pero tiene un Congreso republicano (opositor). Creo que ha hecho bastante, pero todavía quedan cosas por hacer”, apuntó Ángel García, de 78 años.

Él se refiere sobre cuándo levantará oficialmente el embargo, impuesto en 1962; la devolución de Guantánamo, territorio ocupado desde 1903, donde funciona una base naval estadounidense y una cárcel para “combatientes enemigos”, o un tema que ni se mencionó durante la visita, el migratorio. (I)

DATOS

El apoyo a Venezuela y Cuba fue ratificado por el canciller ruso, Serguei Lavrov, durante una reunión en la Academia Diplomática de Rusia con el Grupo de América Latina y el Caribe (Grulac) y estudiantes de esta región.

Sobre la nación suramericana, aseguró Lavrov que Moscú sigue de cerca la situación interna del país, y denunció que se encuentra exacerbada por interferencias externas.

Respecto a Cuba, Lavrov señaló que Rusia apoya las conversaciones entre los presidentes Raúl Castro y el norteamericano Barack Obama, y reiteró la oposición de Moscú al bloqueo económico, comercial y financiero estadounidense contra el pueblo cubano.

El Ministerio de Asuntos Exteriores, Lavrov, expuso la visión de Rusia sobre sus nexos políticos, económico-comerciales y culturales con Latinoamérica y el Caribe.

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Los isleños intentan llegar a suelo norteamericano

Guardacostas registran un aumento de balseros cubanos en estrecho de Florida

Los guardacostas estadounidenses  repatriaron a 58 cubanos rescatados de precarias balsas cuando intentaban llegar a costas norteamericanas. Actualmente se registra una escalada en la llegada de inmigrantes de la isla, durante el proceso de deshielo bilateral.

Los balseros fueron llevados a Bahía de Cabañas, Cuba, por un patrullero de la Guardia Costera, indicó el ente en un comunicado.

Los 58 cubanos habían sido recuperados de siete diferentes embarcaciones en la última semana en el Estrecho de Florida, los 150 km de agua que separan a ese estado norteamericano de Cuba.

Desde que Washington y La Habana comenzaron su acercamiento en diciembre de 2014, autoridades norteamericanas han visto una escalada de la llegada de cubanos tanto por mar como por tierra a territorio norteamericano, donde las leyes les otorgan beneficios migratorios, que no recibe ningún inmigrante de otra nacionalidad.

Los cubanos temen perder esos beneficios por la normalización de las relaciones, que fueron selladas esta semana con la visita a la isla del presidente Barack Obama.
“Las políticas migratorias no han cambiado, por lo que instamos a las personas a no lanzarse al mar en balsas no aptas para la navegación”, dijo el capitán Mark Gordon, de la Guardia Costera. Es un viaje “ilegal y extremadamente peligroso”, señaló.

Dieciocho inmigrantes cubanos con severa deshidratación fueron rescatados el viernes pasado por un crucero frente a las costas de Florida, pero nueve de sus compañeros perecieron durante la travesía.

Durante el año fiscal 2015, que culminó en septiembre pasado, más de 43.000 cubanos entraron a Estados Unidos tanto por mar como por tierra, una cifra que no se veía en décadas.

Desde octubre, unos 2.562 cubanos han intentado llegar en balsas a las costas estadounidenses, según cifras de la Guardia Costera.

Por su parte el congresista republicano estadounidense Blake Farenthold y el demócrata Henry Cuéllar, ambos de Texas, presentaron un proyecto para poner fin a los beneficios exclusivos que las leyes migratorias norteamericanas otorgan a los cubanos.

En virtud de la Ley de Ajuste Cubano, aprobada por el Capitolio en 1966, y la política de pies secos-pies mojados instaurada por la administración de Bill Clinton (1993-2001), los emigrantes procedentes de la isla obtienen la residencia permanente un año después de llegar a territorio estadounidense y son receptores de otros privilegios.

Ambos legisladores señalaron en una declaración que, debido a la existencia de estas provisiones legales, la cantidad de cubanos que ingresaron durante los últimos meses a la nación norteña a través de Texas aumentó 60%.

Ahora que el presidente Barack Obama restauró relaciones diplomáticas con Cuba, ese trato preferencial a los cubanos no tiene sentido, dijo Farenthold. (I)  

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