Colaborador de Macron que golpeó manifestantes comparecerá ante la justicia

- 22 de julio de 2018 - 10:58
La mujer y el hombre agredidos durante esas manifestaciones pidieron ser interrogados posteriormente por los investigadores que llevan el caso.
Archivo

También están citados ante el juez tres policías sospechosos de haber entregado a Benalla imágenes de cámaras de seguridad.

El colaborador en seguridad de Emmanuel Macron, Alexandre Benalla, despedido por golpear a manifestantes y usurpar la función de policía, podría ser inculpado este domingo 22 de julio, agravando aún más la crisis política en momentos en que la oposición cuestiona con dureza el silencio del presidente.

La justicia anunció este domingo que abrió una investigación por los cargos de "violencia en reunión" e "injerencia en el ejercicio de una función pública", tras las agresiones cometidas por Benalla el 1 de mayo junto a Vincent Crase, empleado del partido presidencial LREM, y ambos reservistas de la gendarmería.

El hecho llevará el lunes al ministro del Interior, Gérard Collomb, ante una comisión de la Asamblea Nacional para explicar el caso.
Este domingo comparecerán ante un juez de instrucción cinco personas, incluido Benalla y Crase, filmados cuando golpeaban y zarandeaban a manifestantes el 1 de mayo, mientras acompañaban como "observadores" a la policía durante las manifestaciones por el Día de los Trabajadores en París.

Desde principios de la semana pasada cada día surgen nuevas revelaciones sobre los privilegios con los que contaba Benalla, que a sus 26 años era adjunto del jefe de gabinete de la presidencia y se ocupaba de tareas de seguridad, con una oficina en el Palacio del Elíseo y credencial para acceder a la sede de la Asamblea Nacional (Parlamento).

Mientras tanto, el presidente Macron sigue sin romper su silencio, enfrentad a la crisis política más grave desde su elección en mayo de 2017.

Según el semanario Le Journal du Dimanche, Emmanuel Macron habló por teléfono con Benalla -que fue despedido el viernes-, después de la revelación de este caso hecha por el diario Le Monde.

El portavoz de la presidencia, Bruno Roger-Petit, afirmó el jueves que después del 1 de mayo Benalla fue "separado de sus funciones en materia de organización de seguridad de los desplazamientos del presidente". El mismo, no obstante, aparece en varias imágenes recientes acompañando a Macron o a la pareja presidencial, especialmente el 13 de julio en la localidad de Giverny, en Normandía, noroeste de Francia.

"Emmanuel Macron deberá rendir cuentas a los franceses", dijo Laurent Wauquiez, líder del partido opositor de derecha Los Republicanos, mientras que el líder de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon, consideró que el caso estaba "al nivel del Watergate".

Según el portavoz del partido en el poder La République en Marche (LREM), Gabriel Attal, si el presidente se pronunciaba "sobre este caso, iba a encontrar en todas partes comentaristas indignados por el peso potencial de sus palabras en las investigaciones que están en curso".

"Dirían que (sus palabras) interfieren", consideró también Marc Fesneau, jefe de los diputados centristas MoDem (aliado de LREM), en declaraciones el domingo a France Info.

El primero en dar explicaciones será el ministro del Interior Collomb, esperado el lunes en la mañana ante la comisión de Leyes de la Asamblea.

En un clima de tensiones gran parte de la oposición exige explicaciones del más alto nivel del Gobierno y reclaman la comparecencia del primer ministro Édouard Philippe o "al menos" del secretario de Estado de Relaciones con el Parlamento, Christophe Castaner.

"Si Macron no da explicaciones, el caso Benalla se convertirá en el caso Macron", escribió por su parte en Twitter Marine Le Pen, la presidenta del partido de extrema derecha Reagrupamiento Nacional. (I)

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