Sonia García ingresó el domingo 21 de mayo a la clínica Gastromed, ubicada en la avenida Brasil, norte de Quito, para realizarse una cirugía laparoscópica por un problema de reflujo gástrico.
La cirugía estuvo prevista para las 08:45, sus familiares permanecieron en la sala de espera, ya que la cirugía duraría unos 45 minutos. Sin embargo, las horas transcurrían y nadie explicaba por qué se demoraban.
A las 14:00 el cónyuge de Sonia, Juan Ortiz, recibió una llamada telefónica en la que le comunicaban que se había complicado la cirugía y que se acercara a la clínica.
Los médicos indicaron a los familiares de la paciente que necesitaban llevarla a otra clínica para atenderla, eso fue lo último que les dijeron.
Momentos después, Juan se asomó al quirófano y observó que el cuerpo de su esposa estaba sin vida y los médicos habían abandonado el lugar.
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