Autoridades judiciales emitieron la orden de captura contra Maximiliano Torres, dueño de la clínica Gastromed, ubicada al norte de Quito, donde Sonia García, de 49 años, falleció el lunes pasado en una cirugía laparoscópica.
Ayer, Torres aseguró que durante sus 18 años de carrera nunca le había ocurrido algo así, refiriéndose a la muerte de su paciente y al hecho de haberle cortado la vena aorta abdominal por lo que se desangró.
Torres aceptó que efectivamente “hubo una complicación durante el procedimiento, causada por uno de los tres cirujanos de su equipo, que declarará cuando sea necesario”, dijo. Y negó rotundamente que su equipo haya abandonado el centro.
Torres indicó que no abandonaron el cuerpo de Sonia y que permanecieron alrededor de 30 minutos explicándole a la familia lo sucedido. “Debido a pedido expreso de la familia dejamos a la paciente en la mesa del quirófano y por cuestiones de seguridad y por las agresiones verbales de los familiares nos retiramos”, manifestó el galeno.
Según Juan Ortiz, esposo de la víctima, durante 8 horas nadie le informó de lo que sucedía y cuando se acercó al quirófano observó que Sonia estaba aún conectada a los equipos y se percató de las laceraciones en el pecho, ingle y cuello.
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