Ayer, ante la fiscal Margarita Neira se receptaron dos versiones más dentro del proceso investigativo por la muerte de la menor Milca Tamara, por supuestos maltratos mientras estuvo bajo el cuidado de su progenitor, el pasado 1 de abril.
Se trató de la abuela paterna Santa Isabel Suárez, y la actual conviviente del procesado, María Fernanda Pilla, quienes se mantuvieron en sus versiones dadas al inicio de desconocer el origen de los golpes y lesiones que presentaba la menor de apenas 3 años, cuando fue llevada al hospital Abel Gilbert Pontón, en el Suburbio de Guayaquil, para luego ser trasladada al hospital de niños Roberto Gilbert Elizalde, donde falleció.
Las mujeres indicaron en sus versiones libres y voluntarias que la niña estuvo con malestar desde el primer día en que la llevó el padre a su casa, situada en Flor de Bastión, pero no la trasladaron al hospital ni le suministraron ningún medicamento hasta después de 8 días en que los síntomas se agravaron.
Sin embargo, Cecilia Crespín, madre de la niña fallecida, y su abuela Saray Almeida, quienes acudieron como oyentes a la diligencia, lo desmintieron y enfatizaron que la bebé siempre estuvo sana.
Neira fijó para las 13:30 del jueves la reconstrucción de los hechos en casa del procesado, y no descarta citar a declarar a más personas, como vecinos y otros testigos.
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