Partes robadas de carros se venden en tres sectores

En las zonas conocidas como “cachinerías” se hallan repuestos y accesorios de procedencia no justificada. Hay bandas dedicadas a sustraerse las piezas bajo pedido.
03 de septiembre de 2019 00:00

El robo de partes y accesorios de vehículos es uno de los delitos que han decaído a nivel nacional en el primer semestre de este año, según el Ministerio de Gobierno.

De enero a junio de 2018, se registraron 4.838 casos, mientras que en el mismo período de 2019 se redujeron a 4.771.

Sin embargo, en las grandes zonas urbanas, como la Zona 8 (Guayaquil, Durán, Samborondón), los números siguen al alza.

En este territorio, desde enero hasta julio de 2019 hubo 1.497 novedades de este tipo, lo que implica un aumento del 8,6% con respecto al mismo período de 2018, que fueron 1.384 casos.

José Salazar es una de las víctimas de esta modalidad de robo. Relató que se parqueó en una plaza comercial de la vía a Samborondón para tramitar una diligencia, calcula que fueron cerca de 15 minutos que dejó su automóvil y cuando volvió le faltaban ambos retrovisores.

“Me gasté $ 170, porque prefiero tener los originales, el valor de los genéricos o los usados era la mitad, pero uno no sabe la procedencia ni el estado. Apenas los instalé los hice remachar a ver si así evito que me los roben de nuevo”, comentó.

Un caso parecido le ocurrió a Armando Rosado, taxista, quien fue a una gasolinera a utilizar el baño, tardó tres minutos en salir, pero se encontró con la sorpresa de que le faltaba la mascarilla de la radio y la antena.

Para ahorrar fue a buscar repuestos de segunda mano en los alrededores de la calle 25, en el llamado “mall del piso”, en el oeste de Guayaquil. 

“Si sabes buscar, en las cachinerías encuentras repuestos ‘usados’ para cualquier carro. Hasta te topas con la misma pieza que te robaron. Por la mascarilla y la antena me gasté $ 40, comprando las originales fácilmente gastaba $ 100”, comparó.

En un recorrido por este sector se corroboró la comercialización de piezas y accesorios automotrices de varias marcas.

Entre lo que se oferta a simple vista están llantas, plumas, pantallas, emblemas y otras piezas menores. Sin embargo, las partes a las que no pueden justificarles el origen se guardan en viviendas de los alrededores.

Una vez localizado el vendedor, este lleva al interesado al portal de un inmueble donde se concreta el negocio bajo total alerta. “Coge la que te sirva, están a $ 20, mira la que esté buena”, dijo un joven que sacó una caja llena de máscaras de radio y cables para las conexiones.

Otro sector donde se adquieren piezas presuntamente robadas es el mercado de las  Cuatro Manzanas, en el sur de la urbe.

Aquí los vendedores de piezas sustraídas se camuflan entre negocios formales de otros productos. Al igual que en el “mercado del piso”, los accesorios están escondidos en bodegas.

Negocio lucrativo
Según el coronel Galo Erazo, jefe de la Policía Judicial (PJ) de la Zona 8, el robo de partes y accesorios es lucrativo, por lo que hay muchas bandas dedicadas a esta modalidad. Explicó que mientras haya demanda, la oferta no se detendrá.

Los mejores clientes de estas organizaciones son talleres mecánicos y sitios de venta de repuestos. “Muchas veces un cliente pregunta por cierta pieza que no hay, pero aquí se le consigue”, dijo un comerciante ambulante de la calle Ayacucho, otro sector de alto comercio automotriz.

Una de las recomendaciones de la Policía para evitar ser víctima de este delito es dejar los automóviles en parqueaderos cerrados y con guardianía permanente.

“No le puede confiar su vehículo a supuestos guardias de la calle que le cobran 50 centavos y no les importa quién se lleva el vehículo”, recalcó Erazo.

Entre los sectores que registran el mayor número de casos están en Florida Norte, Mapasingue (este y oeste) y Bastión Popular. (I)  

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