Los moradores solicitaron al Municipio un espacio público de esparcimiento

Un parque en el Guasmo sur acumula desperdicios

- 02 de abril de 2016 - 00:00
La falta de tachos para los desperdicios evidencia la insalubridad en las esquinas del barrio.
Foto: Miguel Castro / El Telégrafo

En el bloque 3A de la cooperativa Unión de Bananeros hay algunas vías que necesitan pavimentación.

En el bloque I de la cooperativa Unión de Bananeros, varios habitantes se juntaron para solicitar un espacio público de esparcimiento al Municipio de Guayaquil, retomando una larga lucha que ha tenido sus altos y bajos y que se remonta a 20 años.  

La desunión de algunas personas de la barriada hizo desistir del trámite de la propuesta ciudadana que se basa en la necesidad de un parque con juegos infantiles y dos canchas deportivas.

En las calles Transversal y Aspiazu Cedeño -al lado del colegio José Mejía Lequerica- hay un solar vacío con monte crecido donde se acumulan desperdicios que forman un basural que afecta el entorno ambiental.

El área tiene la característica de ser una zona escolar donde hay instituciones educativas que no tienen patio. Por ello, el estudiantado de la escuela San Francisco suele ir a practicar educación física en un espacio que fue encementado por la comunidad. Allí solo hay dos arcos de fútbol, ya deteriorados, que también son un aporte de la barriada, al igual que la pintura en los bordes, paredes y postes con los colores de la ciudad en mención de las últimas fiestas julianas.

Frente al lugar hay un quiosco desde donde atiende Elemania Castañeda, de 60 años, quien vive ahí hace 20. Ella testimonia: “Todos los años siempre se hacen oficios, se recogen firmas (el año pasado se juntaron 400), las llevan y se queda en nada, hasta ahí no más llega todo”.

Actualmente, alguien más joven como Yaritza Yépez, de 21 años, ha hecho renacer en el sitio la esperanza de concretar un deseo tan anhelado.

La moradora, quien formó la Asociación de Eventos Barriales La Canchita, relata que el 3 de marzo del presente año fue la última petición oficial que se hizo a la Alcaldía, la cual instó a que se firmara una hoja que aglutinara a todos los peticionarios. “Este pedazo está botado. Nosotras hacemos mingas, pintamos y nos reunimos para hacer cosas divertidas, por lo menos en las fechas conmemorativas (...). Siempre hemos pedido un parque, al menos eso recuerdo desde que yo era niña, pero parece que se olvidaron de nosotros”, asevera Yépez.

Respecto a la contestación, según Yépez, el personal del Municipio de Guayaquil les informó de manera oral -sin precisar mayor cosa- que se podría ejecutar la obra en 2017, y que por estos días se les iba a dar la respuesta de si su sector formaba parte o no de un proyecto que incluye la construcción de diez parques en el sector del Guasmo.

Este diario esperó una versión de Abel Pesantes, director de Áreas Verdes, Parques y Movilización Cívica, pero hasta el cierre de la edición no se recibió respuesta alguna.
Por otra parte, los moradores de la cooperativa Cristal también mencionaron que desde hace 4 años el parque de la zona está lleno de maleza. Además, los tubos de los juegos infantiles y de iluminación fueron robados.

Calles sin pavimentar

En el bloque 3A de la cooperativa Unión de Bananeros hay algunas vías que necesitan arreglo, como es el caso de la calle Transversal 11 que se extiende por tres cuadras desde el inicio de su intersección con la Atahualpa.

Desde el solar 6 de la manzana 2584, Luz Arroba, quien ha habitado en este barrio toda su vida, describe que allí no hicieron nada. “Cada vez que vienen es a medir y supuestamente que van a hacer, que es la última vez, pero ya pues, es mucho tiempo el que ha transcurrido (...). La semana pasada estuvieron midiendo, pero eso es lo único que hacen, nada más”.

En el tramo se puede observar a los costados la ausencia de veredas, necesarias para diferenciar el cruce de vehículos del paso peatonal. Debido a eso, un bus en malas condiciones reposa sin llantas y una camioneta deteriorada está amarrada con cadena a un árbol. El monte crecido genera la proliferación de mosquitos y las piedras se mezclan con los charcos que son un foco permanente de infección, situación que se potencia con cada aguacero.

Durante cuatro décadas, Ana María Fares ha sentido de cerca esta realidad. “Hace cinco años yo tenía una mata de mango, que me la botaron, pero no hicieron la obra”. (I)

DATOS

El Guasmo es un barrio marginal semi-informal que ocupa gran parte del sur de Guayaquil, cuya extensión es de 19’761.287 metros cuadrados.

Se estima que en este sector guayaquileño viven casi 500.000 habitantes. Se incluyen los subsectores Río Guayas, Floresta, Los Esteros, Guasmo oeste (Fertisa, Santa Mónica, Viernes Santo), Guasmo este (Stella Maris, La Péndola, Reina del Quinche, Florida Sur, Miami Beach, etc.) y Unión de Bananeros.

El nombre del lugar se debe a la abundancia de guasmos -árboles tropicales de mediano porte- que hubo ahí en un comienzo, antes de que fueran talados en favor del poblamiento e industria local. Originalmente una vasta hacienda ocupó toda la zona, perteneciente a la familia guayaquileña Parra Velasco.

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