Uno de los problemas tiene 4 años sin ser atendido por el Cabildo, según los vecinos

Tres sectores se quejan de obras mal hechas

- 12 de julio de 2016 - 00:00
En el carril en sentido este-oeste, del km 4,5 de la vía a Daule, dos desniveles en el asfalto provocan que el tráfico se vuelva lento.
Foto: Karly Torres/El Telégrafo

La reparación del pavimento en la av. Nicasio Safadi, en la Atarazana, y la calzada en dos viaductos de la vía a Daule, en Guayaquil, presentan fallas que afectan a conductores y residentes.

Los trabajos de mejoramiento del pavimento en la avenida Nicasio Safadi aún no concluyen. Sin embargo los vecinos de dos manzanas de la ciudadela Atarazana ya se sienten decepcionados de la primera fase de la obra que fue abierta al tránsito hace casi dos meses.

A la altura de la calle Atahualpa Chávez, donde se ubican las manzanas I4 y H3, parte del hormigón se ha desprendido en dos losas y eso genera polvo. El tramo afectado es donde los vehículos transitan en sentido sur -norte para pasar desde la av. Roberto Gilbert hasta la av. Carlos Luis Plaza Dañín.

Según Jorge Zamora, quien labora en un restaurante esquinero de la manzana H3, el inconveniente se presentó desde el primer día que los carros comenzaron a circular por la vía recientemente reparada.

Los trabajos empezaron en octubre de 2015 y la primera fase culminó en mayo pasado. Actualmente los trabajos se desarrollan en el sentido  norte-sur y se prevé que culminen en octubre próximo.

Mientras que en la vía a Daule, existen dos problemas que afectan a dos distribuidores de tráfico, uno a la altura del km 4,5 y otro en el 6,5.

En el puente donde la av. Carlos Julio Arosemena cambia de nombre a Martha Bucaram de Roldós, sentido Sur-Norte, en el punto donde se unen dos losas, hay una separación de aproximadamente 45 cm de ancho que está cubierta con una plancha de caucho y otra metálica.

Para sostener las planchas se han colocado capas de asfalto que por la altura se transforman en rompevelocidades, sin ninguna señal que advierta a los conductores. Precisamente “como dos rompevelocidades con un hueco en medio”, describió Alberto Jaime, conductor de una motocicleta.

En el punto, los choferes, incluyendo los de buses de Metrovía, disminuyen la velocidad bruscamente. Esto provoca que el tránsito se vuelva lento o que pueda suceder algún accidente.

Cerca de allí, en el carril que va en sentido norte-sur, se observa además un hueco en medio de una de las planchas de caucho. En el viaducto ubicado en el sector de la Prosperina (km 6,5 de la misma vía), persiste una situación que, según moradores del sector, tiene casi 4 años sin ser solucionada.

La estructura vial, que sirve para conectar la av. Juan Tanca Marengo con la vía Perimetral muestra 3 profundos huecos donde se unen las losas. Hasta hace 4 meses, eran 4 las hendiduras pero una de ellas ya fue cubierta, comentó Luis Cabrera, de la cooperativa Los Ángeles.

Los inconvenientes se dan tanto arriba como abajo del paso elevado. Mientras en la parte superior, los conductores tratan de esquivar los baches. En la parte inferior, las viviendas reciben todo tipo de escombros, desde lodo y piedras durante los aguaceros hasta papel y trozos de madera.“En la estación lluviosa, vivir aquí es difícil”, indicó Cabrera.

El viaducto de la Prosperina fue entregado en julio de 2000, durante la segunda alcaldía de León Febres- Cordero (+), un mes antes de que concluyera su administración. (I)

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