Mecánicas “ganan” aceras y vías en la Coop. Guayaquil

- 16 de julio de 2018 - 00:00
En esta zona además de carros en proceso de reparación hay obstrucciones con llantas y otros objetos que no dejan parquear incluso a los dueños de casa.
Foto: Karly Torres / EL TELÉGRAFO

Los moradores de este sector del norte del puerto principal se quejan de contaminación y uso abusivo del espacio público por parte de talleres automotrices.

El olor a combustible, los golpes del martillo moldeando el metal y el reventar de los tubos de escape son una constante para los vecinos de las manzanas 12 y 13 de la cooperativa Guayaquil, al norte del puerto principal.

Aquí desde las 08:00 hasta las 19:00, de lunes a sábado, las calles están ocupadas con letreros y carros siniestrados. 

Servi-Car es uno de los centros de reparación que  aparentemente funciona tras unas puertas de metal de color negro, pero que en realidad también opera en la calle.

En el interior del taller una docena de automotores, entre camionetas, automóviles y vehículos 4x4, esperan su reparación. 

En este lugar es fácil ver sobre las aceras gatas, tuercas, alicates, destornilladores, llantas y otros artículos.

El sistema de drenaje también evidencia el trabajo mecánico. Se nota que las evacuaciones de aceite, grasa y combustible corren hacia las alcantarillas.

En una de las esquinas de las manzanas 12 y13, un taller de pintura vuelve irrespirable el lugar, y pese a ello también allí funciona la venta de almuerzos.

Los trabajadores de este sitio usan pistola de aire para pintar con atomizadores que además de cumplir su propósito dejan el sitio con un aroma poco agradable. La empresa cumple con su actividad sin cerramiento aéreo.   

Alberto C., un residente del sector, quien prefirió no revelar su nombre completo por miedo a represalias, indicó  que los días en que el sol se siente con más fuerza los olores son insoportable.

El hombre manifestó que es imposible hablar con ellos y peor pedirles a los dueños de estos negocios que solucionen el problema porque “eso significa meterse en problemas”.

Alberto sostiene que en más de una ocasión han pasado carros del Municipio de Guayaquil que han visto la situación, pero nada han hecho. “Se paran, conversan con los mecánicos o dueños de los talleres y se retiran en pocos minutos”.    

Rosa M., quien también teme dar su nombre completo, aseguró que en más de una ocasión ha debido acudir al médico por irritación a los ojos y la garganta. Ella cree que esto es por los productos químicos que se utilizan en los talleres mecánicos.     

La mujer reside en el lugar desde hace varias décadas y relató que para sus familiares y amigos es muy difícil visitarla, “porque esto pasa lleno de carros”. Rosa sostuvo que los mecánicos estacionan sin permiso alguno a sus clientes en los portales de las casas.

El Municipio de Guayaquil emitió una ordenanza municipal que norma el control de talleres automotrices, garajes y locales comerciales que se dedican a la venta de repuestos, partes y accesorios usados. La norma establece que los talleres deben implementar el sistema sedimentador de trampas de grasa, conforme a las especificaciones técnicas de la empresa Interagua o de quien esté a cargo de los servicios que esta presta, según  dispone el Art. 96 de la Ordenanza de Vía Pública. Las sanciones por incumplimiento es la clausura del local por 15 días y una multa de $ 100, lo que dependerá de la gravedad de la infracción.

En el caso de reincidencia se sancionará al infractor con la clausura del local por 30 días, y multa de $ 300.

La clausura definitiva aplicará con un nuevo incumplimiento. Además, se desacata la ordenanza sobre la ocupación de aceras y parterres por parte de vehículos. (I)  

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