Courtois, el lateral que se hizo arquero en Genk

- 10 de agosto de 2018 - 00:00
Thibaut Courtois posa junto al escudo del Real Madrid, durante su presentación en el estadio Santiago Bernabéu, en la capital española.
Foto: AFP

El belga viene de una familia con tradición en el voleibol, pero eligió el fútbol. Ayer fue presentado como nuevo guardameta del Real Madrid.

El belga Thibaut Courtois cumplió “un sueño” al fichar por el Real Madrid. A sus 26 años deja el Chelsea, previo paso por el Atlético de Madrid y el Genk, club en el que se enfundó los guantes de arquero por primera vez para dejar atrás sus comienzos como lateral izquierdo.

“Hoy cumplo un sueño, solo los que me conocen bien saben lo que he trabajado para llegar aquí”, dijo ayer Courtois, de 26 años, en un breve acto de presentación en el estadio Santiago Bernabéu.

Courtois nació el 11 de mayo de 1992 en Bree, ciudad belga de la provincia de Limburgo, en la que también crecieron otros deportistas históricos belgas, como la tenista Kim Clijsters, exnúmero uno del mundo y ganadora de tres Abiertos de Estados Unidos y un Abierto de Australia; y el piloto de motocross Stefan Everts, quien fue campeón del mundo en 10 ocasiones.

Nada tiene que ver con la Bree de la Tierra Media que el escritor John Ronald Reuel Tolkien inventó para sus obras, como El Señor de los Anillos o El Hobbit. Es más, poco de “hobbit” tiene el belga con su 1,99 m de estatura.

Courtois viene de una familia con tradición en el voleibol. Su padre Thierry y su madre Gitte se dedicaron profesionalmente a este deporte, al igual que lo hacen su hermana Valérie y su hermano Gaetan, quizá por eso se le da bien el juego con las manos. Aunque él decidió dedicarse al fútbol.

Eso sí, no fue hasta los 7 años, ya en la cantera del Genk, cuando se puso los guantes por primera vez. Su primera toma de contacto con el esférico fue en el K.Bilzerse-Waltwilder VV y lo hizo de lateral izquierdo, demarcación en la que aprendió durante dos años.

Pero tocar el balón con las manos le venía en la sangre, y fue en su paso al Genk en 1999 cuando tuvo la oportunidad de reencontrarse con esa sensación. 

En las categorías inferiores del equipo del noreste de Bélgica se probaban a todos los chicos bajo los palos y fue entonces cuando a Courtois le cambió la vida. 

En la portería se hizo grande y fue ascendiendo en la cantera hasta debutar con el primer equipo en un encuentro oficial. Fue el 17 de abril de 2009 frente al Gante tras una situación rocambolesca que hizo que Thibaut hiciera sus primeras paradas en el profesionalismo.

El belga Pierre Denier, técnico del Genk por aquella época, no contaba con Courtois en sus planes, pero la marcha de los guardametas Logan Bailly y de Sinan Bolat en invierno, al Borussia Mönchengladbach y al Standard de Lieja, respectivamente, la lesión de Sem Franssen y que Davino Verhulst, el portero titular en la segunda parte de la temporada, estuviese sancionado dejó a dos chicos de 16 años como únicos candidatos al puesto.

El técnico tenía que elegir entre Koen Casteels, actual guardameta del Wolfsburgo, y Thibaut Courtois. Y se decantó por el segundo, ya que Casteels salía de una lesión. La elección fue acertada, ya que el reciente fichaje del Real Madrid salvó a su equipo en los instantes finales con dos buenas acciones y mantuvo el empate a dos en el luminoso.

A pesar de su buena actuación fue su último partido ese año, ya que Davino Verhulst cumplió la sanción y esperó hasta la temporada 2010/2011 para hacerse con un hueco en la portería del tradicional Genk.

La primera y última campaña que defendió, pero que se saldó con el tercer título liguero de la historia del club tras un último encuentro de infarto frente al Standard de Lieja, que se había coronado como campeón las dos temporadas anteriores.

El encuentro se disputó el 17 de mayo de 2011 en el Cristal Arena de Genk en el que el empate coronaría como campeones a los locales en un equipo en el que también comenzaba a destacar un pelirrojo llamado Kevin de Bruyne. Un tanto del delantero nigeriano Kennedy Kwanganga puso el empate en el marcador a once minutos del final. Y fue entonces cuando apareció Courtois.

El cancerbero belga salvó un mano a mano y acto seguido, tras el saque de esquina, realizó una doble parada a bocajarro que salvó a los suyos y le hizo consagrarse a sus 18 años.

Una actuación que llamó la atención de los grandes clubes europeos. Fue el Chelsea que se hizo con sus servicios a cambio de 9 millones de euros. Pero el checo Petr Cech ocupaba la portería londinense, así que Courtois armó  las maletas rumbo al Atlético de Madrid curtiéndose durante tres años de cesión y ganando la Copa del Rey en 2013 y la liga española en 2014.

Tras esto volvió al Chelsea, donde jugó cuatro temporadas, pero su familia seguía viviendo en Madrid. El belga ha vuelto a la capital de España, esta vez al Real Madrid para “cumplir un sueño” -como dijo el guardameta en su presentación- como nuevo jugador blanco. (I) 

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