De la cancha al banquillo

- 01 de julio de 2020 - 00:00
Cortesía

El año pasado jugó su último partido oficial, sin saberlo. En marzo recibió una propuesta para acompañar a la DT Susú Cores como asistente en el equipo femenino de Independiente del Valle.

Ana Carrillo nunca imaginó que los duelos de ida y vuelta entre Independiente y Ñañas, por las semifinales de la Superliga Femenina 2019, serían los últimos de su carrera como futbolista profesional.

En esos cotejos, disputados en septiembre de 2019, Ñañas superó a Independiente por un global de 2-0. La “10” de Dragonas se marchó de la cancha con la satisfacción del deber cumplido, a pesar de la derrota, pero todo cambió en los meses siguientes.

En marzo, antes de que se inicie la emergencia sanitaria en el país, le propusieron dejar el fútbol activo y pasar al cuerpo técnico del primer plantel, conducido por la española Susú Cores.

La dirección técnica no es algo nuevo para ella, pues en el mismo club ya ejercía en las divisiones formativas femeninas. Antes dirigió en las menores de  El Nacional, fue asistente en la selección femenina de Pichincha y estuvo a cargo del equipo sub-14 de Espuce.

Por una semana pensó en la propuesta y decidió dejar el fútbol con 34 años, para brindar su experiencia desde otro ámbito. La pandemia no le ha permitido ejercer su cargo en cancha todavía, pero ya lo hace de forma virtual.

A partir del 15 de julio está previsto que puedan entrenar los equipos de la Superliga. Ese será su primer contacto, ya no como compañera de las futbolistas, sino como asistente de la DT.

“Hablé con la entrenadora de la selección de Ecuador, Emily Lima. Me dijo que tenía unos dos años más para jugar, porque también me consideró para la selección. Pero también me brindó su apoyo si quería empezar pronto en la dirección técnica”.

Carrillo tiene título en Educación Física, carrera que estudió en la universidad ESPE y la completó en la Universidad Central. Se preparó para ser entrenadora en la Ecuafútbol y también hizo el curso para árbitros, aunque hoy su licencia caducó.

Solo dirigió unos partidos en una liga barrial en Cumbayá, pero siempre mantuvo que jugar o dirigir en el fútbol serían sus metas en su carrera.

“Como futbolista me siento realizada. Además de jugar en clubes, pude representar a la selección dentro y fuera del país. Ahora con lo aprendido quiero aportar para buscar el título de la Superliga”.

El año pasado compaginó sus actividades como futbolista y también como entrenadora en las formativas del club. A veces tenía horarios a la par, lo que complicaba sus actividades.

Con la propuesta para que se sume al cuerpo técnico, le llegó un ultimátum: jugar o dirigir. Fue así que accedió a dejar el balompié, para continuar su carrera en la dirección técnica.

Su madre Ana Lema y su hermana Rosa fueron sus confidentes y quienes la respaldaron para que eligiera esa opción, tras una larga carrera en activo.

Su motivación también es su pequeño hijo Matías, de 5 años. Él tiene discapacidad y Carrillo recuerda que siempre estuvo pendiente de las terapias físicas de su hijo, al que muchas veces lo llevó a la cancha junto a su madre.

La ahora asistente recordó que llegó a convenios con los clubes en los que jugó, como en Ñañas o en Independiente, para que le permitieran viajar con su hijo y con su madre.

Así, en el campeonato viajó con ellos, y mientras ella jugaba, su progenitora cuidaba del pequeño en las gradas. Ahora, con seguridad se repetirá la historia, pero animarán a Carrillo ya no en la cancha, sino en el banquillo.

Con su camino recorrido en el fútbol femenino, Carrillo se ilusiona con dirigir algún día una selección nacional. Mientras tanto, se enfoca en aportar con éxito a Independiente, su primera experiencia en un equipo absoluto. (I)

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