La democracia como espejo de expresión popular se afirma

17 de febrero de 2013 - 00:00

Hoy culmina el proceso electoral 2013. Y no ha sido cualquier campaña. Tiene sus características y particularidades: pacífica, sin actos de violencia vinculados directamente que lamentar, con algunas tesis y posturas en debate, con garantías plenas para el ejercicio político proselitista, etc.

No hay candidato que dude de que su participación no haya estado legitimada por unas normas y unas condiciones para la mayor expresión política de sus actores. Podrán existir todavía fallas que corregir y procesos por enrumbar, pero en general hoy día se cierra una etapa muy importante para nuestra democracia.

El resultado, cualquiera que sea, determina anticipadamente dos condiciones básicas que las vivimos todos los ecuatorianos: el sistema democrático adquiere estabilidad y regularidad, no cabe duda; y la tendencia a hacer de este modelo de democracia la base para la transformación hacia objetivos mucho más sociales y de equidad ha estado presente en todos los candidatos, con más o menos propuestas sobre lo mismo.

Hubo debate frontal y de fondo, con el mayor respeto y autonomía política. Eso lo prueban muchos candidatos que pasaron por estas páginas y por foros abiertos muy poco cubiertos por la prensa privada y comercial. En lo fundamental, la decisión está tomada en los electores.

El resultado nos dirá por dónde nos conduciremos; pero independientemente de ello, en el país hay un claro sendero hacia el cambio, el mejoramiento de las condiciones de vida, el uso y explotación adecuada de los recursos naturales,  una lucha implacable contra la corrupción y la injusticia en todas sus formas.

Los próximos mandatarios saben que sus mandantes no cederán un milímetro en las conquistas sociales alcanzadas y en el nivel de bienestar que se ha construido hasta ahora. Por ello, el resultado de hoy debe ser una clara lección para quienes asuman el poder con la más absoluta responsabilidad.