El gigante asiático admite que vive una situación muy difícil

- 27 de mayo de 2019 - 00:00

Las naciones y las comunidades de países hacen enormes esfuerzos por mantener la paz y mejorar el mundo. Los acuerdos comerciales son vitales para que las economías, especialmente las emergentes, mejoren, que sus productos no tengan restricciones; procuran cero aranceles y sobre todo se basan en la reciprocidad. Otro de los temas que están en la agenda es la reducción de las armas nucleares para evitar la conflagración. Y los acuerdos de más reciente data tienen que ver con el calentamiento global y el desarrollo de programas para la reducción de energías contaminantes a favor del medio ambiente.

Los mismos acuerdos entre países y bloques buscan un comercio libre y transparente, que es todo lo contrario a una guerra comercial como la que está ocurriendo en estos días entre las dos mayores potencias mundiales: China y los Estados Unidos.

Desde que comenzaron las rencillas, por primera vez se advierten episodios que siembran dudas sobre el futuro de las relaciones civilizadas entre los países. Huawei, la mayor empresa china desarrolladora de tecnología, es la principal afectada tras el anuncio de la estadounidense Google de negarle el uso de su sistema operativo Android, con el que operan los celulares chinos que se exportan al mundo. Todo comenzó con un decreto de emergencia de Donald Trump mediante el cual prohíbe a las empresas de su país comerciar con compañías extranjeras que -según él- supuestamente espían a Estados Unidos, y esa sería Huawei.

El fin de semana, por primera vez, el presidente de China, Xi Jinping, admitió una serie de situaciones difíciles para su país. Habló de “importantes riesgos y desafíos” frente a la inminente guerra comercial con Estados Unidos, su principal competidor en el comercio mundial. Jinping cree que China aún está en un período en el cual puede alcanzar importantes oportunidades estratégicas en un escenario internacional cada vez más complicado. El mundo está atento al desarrollo de este conflicto y la sensatez indica que se deberían propiciar todas las posibilidades de diálogo para un desenlace positivo. (O)