¿A alguien se le puede ocurrir disparar contra un radar?

- 14 de julio de 2019 - 00:00

En el siglo XX muchos periódicos del mundo publicaban en sus páginas editoriales o de entretenimiento un espacio denominado “Aunque usted no lo crea”, con el epígrafe “de Ripley”. ¿Quién fue Robert LeRoy Ripley? Un dibujante estadounidense que comenzó con caricaturas y evolucionó hacia otros contenidos como, por ejemplo, la narración de asuntos insólitos: serpientes con dos cabezas o que los lagartos nunca muestran la lengua cuando devoran a su presa; el hombre más alto o el más pequeño del mundo, el más longevo, etc. Ripley siempre se concentró en las cosas insólitas o increíbles que ocurren en el mundo y por eso su columna se volvió un sinónimo de admiración.

En todo el mundo y a diario se registran episodios insólitos e inéditos y nuestro país no está ajeno a que ocurra algo de Ripley. Como por ejemplo lo que informaron algunos diarios cuando desconocidos dispararon y destruyeron algunos radares que controlan la velocidad de los automotores. El Diario público El Tiempo, de Cuenca, informó que de un total de 50 radares instalados en la provincia del Azuay, 14 fueron destruidos deliberadamente y dos por accidentes causados precisamente por conducir a exceso de velocidad. Lo insólito no termina ahí, también se informaba que fue robado el panel solar de donde se recibe la energía para que el aparato funcione.

Es probable que algunos radares estén mal calibrados y que las sanciones sean injustas, pero eso no es motivo para disparar o destruir los aparatos que, sumados al panel solar, cámaras y tecnología, cuestan a los municipios $ 22.000. En estos días un grupo de usuarios de la Ruta Viva -la principal vía entre Quito y el aeropuerto de Tababela- han organizado protestas para denunciar que los radares están mal ajustados y por eso marcan una velocidad distinta a la que el conductor cree. Y en Ambato los turistas se quejan siempre de un radar que obliga a no superar los 50 kph en una autopista lateral que no representa mayores peligros. Es probable que algunos funcionen con errores, pero de ahí a dispararles es muy digno de Ripley. (O)