El tratamiento de aguas servidas marca la agenda ambiental en Tena

- 07 de marzo de 2019 - 00:00
En las piscinas de oxidación de las plantas Tereré y Palanda Cocha se cumplen al menos cuatro procesos de descontaminación de aguas servidas.
Foto: Cortesía / GAD Tena

Dos modernas plantas descontaminan el recurso hídrico y lo devuelven a ríos locales en estado puro. Además la habilitación de dos grandes parques facilita el cuidado de flora y fauna, e incrementa las áreas verdes por habitante.

Las plantas de tratamiento de aguas servidas ubicadas en el sector Tereré y el barrio Palanda Cocha, de la ciudad de Tena, capital de la provincia de Napo, fueron inauguradas el 15 de noviembre de 2015.

La construcción de estas centrales marcó un importante hito en la urbe, una de las más desarrolladas de la región amazónica.

Ambas recogen cada hora 108,8 metros cúbicos de líquido proveniente del sistema de alcantarillado, y luego de un completo proceso de saneamiento el recurso es devuelto a ríos locales.

“Esta labor es la principal iniciativa de conservación ambiental en la ciudad, no obstante no es la única”, dijo el alcalde de Tena, Kléver Ron.

Agregó que la par se desarrollan proyectos enfocados en preservar no solo los afluentes, sino además sistemas lacustres, la selva y, sobre todo, la salud de la población.

Sostuvo que el cantón no tiene industrias que contaminen de manera directa las fuentes de agua, y que requieran piscinas de oxidación, como la carrocera o textil. Sin embargo, ese vertido de líquido cloacal sin tratar a la naturaleza constituía hasta hace algunos años un grave perjuicio ambiental.

Afectaciones a la salud

En la actualidad, las dos unidades de descontaminación hídrica devuelven a los ríos 72 metros cúbicos de agua limpia, cada 60 minutos.

Antes en Tena, este servicio no existía y eso afectaba la salud de quienes viven cerca de los afluentes de los ríos. “Sin mencionar los detergentes y desechos oleosos, las aguas residuales sin tratar contienen sustancias biodegradables como proteínas, urea y aminoácidos”, dijo Gerardo Lozano, consultor ambiental.

Pero aclaró que estas se descomponen, y “lo preocupante son los metales pesados, grasas vehiculares, carburantes y sedimentos”.

La ingesta de esos fluidos cloacales no tratados causarían enfermedades como cólera, hepatitis A, afecciones cutáneas y alteraciones de la sangre, dijo.

Las orillas de los ríos Misahuallí y Pano, afluentes del Napo, en la actualidad están libres de esos residuos gracias a ambas plantas.

“En las brigadas médicas que realizamos hace algunos años en zonas rurales, las principales patologías de la población infantil eran la parasitosis, disentería y gastritis”, recordó Luis Pedernales, colono tungurahuense y residente en Tena.

Según él, los médicos explicaban que se debía a la ingesta de agua contaminada. Él es empresario turístico y propietario de la Hostería Aguacollas Dos, ubicada a 20 minutos del centro de Tena.

Además subrayó que no solo la salud de las personas se veía afectada con el vertido directo de aguas contaminadas en ríos, sino también los peces de agua dulce.

Por ejemplo, la trucha o tilapia a la plancha es una de las principales ofertas gastronómicas de los establecimientos turísticos de Tena. “Los criaderos se llenan con agua de afluentes. Hoy, gracias al tratamiento del recurso hídrico, el consumo de estas especies no representa riesgo para la salud humana”, añadió Lozano.

En la edificación de ambas plantas el Cabildo invirtió cerca de $ 9 millones.

Protección de especies

En las riberas de los ríos de Tena, entre ellos el Misahuallí, se produce una espectacular simbiosis entre especies vegetales y fauna endémica. “Es el hogar de aves, desde grandes halcones hasta diminutos colibríes. Allí viven una infinidad de insectos en total armonía con la vegetación. Esto es posible por el aire y agua del lugar, en estado puro”, explicó.

El experto dijo que al mismo tiempo que la descontaminación hídrica en Tena, se han ejecutado otros importantes proyectos de conservación.

Un ejemplo es el Parque Amazónico La Isla. Está ubicado en la confluencia de los ríos Pano y Tena, frente al  Malecón de la ciudad, cuyo acceso es posible a través de dos puentes colgantes.

Posee 4 kilómetros de senderos, y un mirador desde el cual se observa un jardín botánico con sus plantas ornamentales, frutales y árboles medicinales.

Allí conviven mamíferos como el mono araña, guatusa, saíno, tapir, capibara, y cuchucho, con tangaras, mirlos, caciques, golondrinas, colibríes, entre otras aves. Se estima que en La Isla conviven más de mil especies.

Incremento de áreas verdes

Otro proyecto ambiental local es la habilitación de nuevos espacios verdes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que por cada habitante debe haber al menos 9 metros cuadrados de espacios verdes.

“En Tena hemos incrementado de 34 centímetros que existían por persona hasta hace algunos años, a 140 mil metros cuadrados de ‘pulmones’ urbanos”, sostuvo el alcalde Ron.

También se construyó el Parque Lineal, que tiene un kilómetro de extensión y una dimensión de 8,9 hectáreas, cuyo costo asciende a $ 12 millones. (I)

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