San Lorenzo enfrenta el crimen organizado

- 03 de febrero de 2018 - 00:00
El cantón San Lorenzo, provincia de Esmeraldas, cuenta con 42.000 habitantes, es fronterizo con el vecino país del norte y tiene una población fluctuante de 25.000 ciudadanos colombianos. En esta ciudad se mantiene el estado de Excepción tras el atentado con coche bomba en el cuartel de Policía de la localidad.
Foto: John Guevara / El Telégrafo

El cantón fronterizo vive dos realidades, los índices de inseguridad disminuyeron en los dos últimos años, pero su territorio es usado por bandas transnacionales de tráfico de drogas de Colombia. Hay seis grupos delictivos que operan en la zona. Militares y agentes del Grupo de Operaciones Especiales (GOE) patrullan las vías de acceso a la población esmeraldeña.

El dial de la radio marca el 99.9 y una voz ronca de un locutor lanza una exclamación al aire. “Si hoy no ayudan a San Lorenzo, ¿cuándo será? Han pasado dos días del ataque con una bomba al destacamento policial y la incertidumbre entre sus ciudadanos persiste. Una agresión de esta magnitud nunca la vivió Ecuador, ni Esmeraldas ni la pequeña población fronteriza”.

Aunque la pobreza aún manda en esta zona, San Lorenzo creció en la última década, en sus calles se multiplican hoteles nuevos, negocios de venta de ropa, electrodomésticos y comida, especialmente pastelería colombiana.

Este ambiente de prosperidad tiene dos raíces de acuerdo con el alcalde, Gustavo Samaniego. La más grande es la inversión de la empresa privada, especialmente de las palmicultoras que trabajan en el cantón. Aquí se radican cuatro de las seis empresas más grandes del país en el cultivo de la fruta de la palma. Y la segunda viene del comercio fronterizo.

En esta zona, ecuatorianos y colombianos conviven en relativa calma. Sandra Torres llegó hace ocho años a San Lorenzo y aquí levantó su hogar. La violencia hizo que abandonara Cali y buscara refugio con sus dos hijas nuestro país.

Ahora, ella trabaja atendiendo a las víctimas que dejó el coche bomba al cuartel policial. Atentado que según las autoridades ecuatorianas fue planificado y ejecutado por uno de los grupos delincuenciales que operan en el límite binacional entre Esmeraldas y Tumaco.

Una frontera que por cinco décadas no tuvo la protección de las autoridades colombianas y que fue un territorio donde la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) era la ley.

Frontera peligrosa
El acuerdo de paz suscrito entre el gobierno colombiano de Juan Manuel Santos y las FARC, entre otros beneficios, buscaba que las autoridades del vecino del norte recuperen el control de la frontera.

Sin embargo, no todos los guerrilleros dejaron sus armas y hoy son los responsables del tráfico de drogas, armas y precursores químicos. Delitos que golpean a los habitantes de San Lorenzo y Esmeraldas.

Un informe de Inteligencia ecuatoriana señala que seis grupos delictivos actúan en Nariño, departamento colombiano que limita con Esmeraldas, Carchi y Sucumbíos. Estos son el Clan del Golfo, el Frente Oliver Simistierra, Guerrillas Unidas del Pacífico, Resistencia Campesina, Gente de Orden y La Empresa.

Todas estas bandas están conformadas por exguerrilleros y son responsables de la droga que sale desde Ecuador hacia los mercados del norte del continente.

Tener como vecinos a los guerrilleros no era una novedad para los habitantes de San Lorenzo. Ofelia dueña de un restaurante y que prefiere que no se publique su nombre dice que muchos tienen doble cédula, son colombianos al otro lado de la frontera y ecuatorianos cuando están en la ciudad.

El trabajo policial se concentró en enfrentar los delitos comunes y transnacionales.

En el primer rubro las acciones de los policías disminuyeron los índices en los dos últimos años. Así lo reconoce el alcalde Samaniego y las cifras de la Fiscalía, Función Judicial y de la Fuerza Pública.

Por ejemplo, el robo de casas bajó de 50 a 43 denuncias el año pasado; los atracos a personas también se redujeron de 26 a 24; lo mismo sucedió con los asaltos a negocios y el robo de vehículos.

En 2017, no hubo denuncias de atracos en carreteras, el delito que sí creció fue el robo de motocicletas (ver infografía).

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En año anterior se dieron menos muertes violentas en el cantón esmeraldeño. Los registros de las autoridades señalan que se presentaron 12 casos.

El 70% está vinculado con violencia interpersonal. Es decir esas muertes ocurrieron por riñas, deudas, linchamientos y delitos de odio.

La mitad de estos casos se produjo en la zona rural de San Lorenzo, lo que originó que la vigilancia en estos sectores aumentara, con la presencia del Grupo de Operaciones Especiales (GOE).

La otra realidad se vive en el combate al crimen organizado, especialmente al tráfico de estupefacientes.

Operaciones antidrogas  
Los agentes ejecutaron el año pasado 63 operativos en contra de estas bandas que dejaron 69 detenidos y dos toneladas de droga y precursores químicos decomisados.

En las primeras semanas de este año los controles no se frenaron y se cumplieron cinco operativos, hubo 10 detenidos y se incautaron 600 kg de droga.

Luego de la detonación al cochebomba en el cuartel de San Lorenzo los operativos contra el narcotráfico aumentaron.

Más de 1.000 efectivos de las Fuerzas Armadas y de la Policía fueron movilizados a la zona para ejecutar acciones de prevención y controles en el mar, ríos y carreteras de Esmeraldas. Todas las acciones respaldadas en el Estado de Excepción que rige en San Lorenzo.

Dos agentes del Grupo de Intervención y Rescate (GIR) vigilan el puente fronterizo con Colombia, para evitar presencia de guerrilleros. Foto: John Guevara / El Telégrafo

No darán tregua a narcos
El ministro de Defensa, Patricio Zambrano, aseguró que no se dará tregua al narcotráfico ni a la violencia. “Vamos a combatirlas”.

El control no será fácil. En la primera semana de Estado de Excepción, la Fuerza Pública tuvo que afrontar su primer caso de secuestro. Antonio P. un comerciante de San Lorenzo, fue plagiado por desconocidos el miércoles pasado, pero fue recuperado en menos de 24 horas, por equipos de la Unidad Antisecuestros  y Extorsión (Unase) y del Grupo de Intervención y Rescate (GIR) de la Policía Nacional.  

También desde el lado colombiano se necesita más vigilancia. Al llegar al puente internacional de Mataje, comunidad cercana a San Lorenzo, solo hay carretera del lado ecuatoriano, al otro lado de la frontera hay una montaña.

Para llegar a Tumaco, el centro poblado más cercano, se necesita viajar en moto, lancha y vehículo y recorrer zonas sin control o bajo la ley de las bandas de narcos de la zona.

En tanto, la población reclama más atención y rentas. Ellos no quieren que luego del Estado de Excepción el control se vaya. Antes del atentado apenas 84 policías trabajaban en el control urbano, a criterio de Samaniego esto no puede repetirse.

También reclama por más rentas para dar mejores servicios. Él cree que una ciudad con servicios, parques y espacios de esparcimiento alejan a la violencia. Atraerá a turistas y serán una fuente para terminar con la pobreza. Porque si las condiciones de vida de San Lorenzo se mantienen el espiral de violencia seguirá girando, en alza y sin parar.  

El cantón en cifras
Según el Instituto de Estadística y Censos (INEC) en San Lorenzo hay 42.000 habitantes. De ellos 20.934 son mujeres y 21.552 hombres.

El Municipio de San Lorenzo sostiene que tiene una población fluctuante de 25.000 ciudadanos colombianos. Por eso, asegura que su población llega a las 70.000 personas.

La edad promedio de los habitantes de San Lorenzo es de 24 años, de acuerdo con el INEC. Este cantón tiene la mayor tasa de analfabetismo de la provincia con el 15%.

El 54% de la población reside en la zona urbana del cantón, aunque en la ciudad hay un déficit de servicios básicos.

La mayoría de sus habitantes se dedica a la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca, con un total del 48%. Le siguen los comerciantes, con el 12%, y luego se encuentran los profesores y artesanos.

Las actividades que generan más recursos al cantón son también la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca. Le sigue el comercio al por mayor y al por menor y la reparación de vehículos y motos. (I)

Efectivos del Grupo de Operaciones Especiales (GOE) realizan requisas de armas a los ciudadanos en diferentes sectores de San Lorenzo. Foto: John Guevara / El Telégrafo


Navas insistió que el país tiene el control de la frontera
El ministro del Interior, César Navas, ratificó ayer “su compromiso de mantener la seguridad nacional, el orden público y la convivencia social pacífica en todo el territorio ecuatoriano”.

Sostuvo que las acciones inmediatas, tras el atentado en San Lorenzo, están orientadas a fortalecer la capacidad operativa (personal y medios en el cantón).

Sobre las declaraciones del expresidente de la República, Rafael Correa, el ministro se mostró preocupado. “Estos son hechos muy delicados que no deben politizarse, sino que requieren de un análisis muy objetivo de investigación”.

La autoridad aseguró que tienen totalmente identificados a los actores de los grupos armados, gracias al incremento del personal policial y militar en la frontera.

La conformación del Comité Nacional de Seguridad Fronteriza, permite también la realización de una reunión semanal a nivel político y operativo estratégico en territorio. “Tenemos un permanente cruce de información entre el gobierno de Colombia y Ecuador para la lucha contra los grupos armados que operan en ambos países”. (I)

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