150 días luego del sismo en haití se reportaron 250 casos de violaciones

Evitar los abusos sexuales, la prioridad en albergues

- 04 de mayo de 2016 - 00:00
Las niñas son las más vulnerables a sufrir situaciones de abuso sexual. En Haití aumentaron los casos de trata.
Foto: Rodolfo Párraga/El Telégrafo

Dos organizaciones proponen las ‘fábricas de inteligencia’, espacios para concienciar sobre la protección de los niños.

Las cifras de Unicef hablan de 250 mil menores de edad damnificados por el terremoto en Manabí y Muisne. Entre este total hay muchos que son adolescentes mujeres.

Hoy, además de afrontar la pérdida de sus hogares o familiares, deben enfrentar el peligro de sufrir posibles abusos sexuales o violencia. De allí que una vez restablecidos los servicios básicos en las zonas afectadas, la siguiente preocupación es proteger a los más jóvenes.

Así lo explicaron la directora de Plan Internacional Ecuador, Rossana Viteri, y Verónica Legarda, coordinadora nacional de abogacía de Aldeas SOS. Ambas tienen estadísticas del pasado que retratan la problemática.

Según el informe, realizado un año después del terremoto (2011) en Haití titulado ‘Réplicas: Las mujeres hablan claro contra la violencia sexual en los campamentos’, solo en los primeros 150 días tras el sismo se denunciaron más de 250 casos de abusos en los albergues levantados en Puerto Príncipe.

Tanto Viteri como Legarda indican que la emergencia postsismo atraviesa un segundo momento, en el que es necesario acudir a todos los actores sociales. “Actualmente existe un doble riesgo que pueden experimentar los niños, niñas y adolescentes que tiene que ver con el tema de la vulnerabilidad frente al maltrato y al abuso; aspectos que se incrementan en vez de reducirse. Por ello es necesario abordarlo en los albergues”, dice la directora de Plan Ecuador.

Este organismo no gubernamental recomienda la existencia de una comisión de papás y mamás que se convierta en la protectora de esta población menor de edad. “Hemos lamentado situaciones en otras emergencias en Ecuador, porque las personas están afectadas y tienen conductas de no proteger a los más vulnerables que son los niños, niñas y adolescentes”.

Legarda sugiere el fortalecimiento de los protocolos de seguridad en los albergues y una coordinación entre instituciones y organizaciones que al momento trabajan en esos lugares. “Debe enfatizarse en las medidas de identificación para quienes viven en los albergues; esto no quiere decir que se va a militarizar la vida en el campamento, simplemente se quiere garantizar que no se vulneren los derechos”.

Para ello, Plan Internacional comenzará a implantar lo que llaman fábricas de inteligencia en los albergues de Manabí. Estos son espacios amigables para niños, jóvenes y también los padres. El albergue de Portoviejo será el primero en recibir este modelo.

“Papás y mamás están invitados a estos espacios para recibir capacitaciones en 2 aspectos: nutrición para los más pequeños y protección para sus hijos; a fin de que los padres se conviertan en una especie de escudo para los pequeños, sobre todo porque hoy van a tener una serie de desconocidos que los abordan, y no todos con las mejores intenciones”, reiteró Viteri.

Estos espacios -según la directora- incluso podrían ser utilizados como lugares temporales de educación. “La urgencia en este momento es garantizar que estos niños y niñas vuelvan a la escuela cuanto antes y esa premura también la comparte el Ministerio de Educación”.

La ONG acercó esta propuesta al ministro Augusto Espinosa, a quien -además- presentaron una idea de los textos que se deberían abordar en las lecturas iniciales. “Esperemos que el Ministerio de Educación acepte las guías elaboradas dentro de un proyecto de gestión de riesgos, para que sean el primer material que se utilice; y no solo en las zonas afectadas, sino también en todo el país para reforzar el tema de conocer sobre la emergencia y las formas como responder”.

La funcionaria recordó que en el terremoto de Haití (2010) una de las cosas más lamentables fue el incremento en los índices de trata. “Las situaciones que se originan después de un terremoto se convierten en las mejores oportunidades para aprovecharse de los niños que a veces están solitos en los albergues”.

Viteri resalta la organización de la cultura manabita con comunidades tan estructuradas que no permiten ingreso de extraños, pero esta situación no es habitual en Muisne, donde Aldeas SOS visualizó algunos problemas, como el alcohol y la violencia de género.

La organización indica que muchas veces los riesgos llegan cuando falta un tejido social y familiar. Por esto Aldeas implementó en Pedernales un site corner con conexión WiFi a internet y computadoras.

Este centro funcionará para gestionar la información y se espera replicar en otros lugares. “Queremos que la gente se registre e ingrese sus datos para trabajar junto con la Dinapen en la búsqueda y reagrupar las familias”. (I)

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