Especial coronavirus

Manos solidarias acogen a grupos vulnerables durante la emergencia

- 01 de abril de 2020 - 00:00
En los dos alojamientos provisionales del Municipio de Quito se verifica el estado de salud de quienes ingresan. Profesionales en distintas áreas mantienen turnos rotativos para atender a los beneficiados.
Foto: Cortesía Municipio de Quito

En Cuenca, Quito y Guayaquil se abrieron albergues temporales para personas sin hogar y trabajadores de la salud. Las donaciones de víveres e insumos de limpieza son esenciales para mantener la atención a los más necesitados.

El Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) Zonal 6, conjuntamente con la Curia Arquidiocesana, emprendieron un proyecto de albergues que estará listo en los próximos días en Cuenca. Estos espacios de acogida estarán destinados a médicos y enfermeras, que por su labor deben permanecer cerca de los hospitales.

El director Zonal 6 del IESS, Carlos Orellana, dijo que el arzobispo de Cuenca, monseñor Marcos Pérez, ofreció el antiguo Seminario del Monay (sur de la ciudad) para que se instalen 120 camas donadas por empresas privadas para este fin.

Hasta el momento 30 enfermeras se hospedan en el sitio y para hoy se tendrá un listado de médicos que también usarán el espacio. “Es solo para personal médico, hay que recordar que muchos de ellos viven lejos e incluso de otras provincias”, explicó.

La Asociación de Panificadores del Austro donará diariamente pan para su desayuno, mientras que el Grupo Ortiz proveerá algunos elementos para los alojamientos.

En tanto el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) puso en marcha dos albergues: uno en el barrio de Totoracocha y el otro en el sector de El Paraíso. El primero destinado para varones jóvenes y el segundo para familias y mujeres, indicó la coordinadora Regional Zonal 6, Ruth Caldas.

“En cada uno de los espacios, cuya capacidad es para 70 personas, les estamos dando albergue y comida”, expresó Caldas, quien aclaró que los hospedajes están destinados para personas que no tenga ningún síntoma del covid-19 y que no hayan demostrado algún tipo de adicción.

Según Caldas, el 90% de personas que llegan a estos sitios son extranjeros que trabajaban en las calles. “Las personas que deseen llegar a los alojamientos deben comunicarse al ECU-911, de ahí enviarán un patrullero para verificar el estado de los solicitantes”.

En la capital los albergues se dividen por grupos etarios

Uno de los albergues más antiguos de Quito es el San Juan de Dios, ubicado en la calle Túmbez y Bahía de Caráquez (Centro Histórico). Este centro acoge diariamente a un promedio de 200 personas en extrema vulnerabilidad económica. Muchas de ellas personas adultas mayores.

Al inicio de la emergencia, el espacio cerró para salvaguardar la salud de los 37 residentes permanentes y 30 transitorios. Mauricio Paucar, analista de comunicación, explicó que esta organización sin fines de lucro funciona, casi en un 100%, con donaciones, y que las restricciones de movilidad por la pandemia afectaron el ingreso de recursos.

Para no quedar desabastecidos, un equipo del lugar acude a retirar las contribuciones, mismas que se pueden coordinar al número: 0995433233. Al momento, lo que más se requiere son implementos de aseo, alcohol, mascarillas y guantes.

Por su parte, el Municipio quiteño abrió dos refugios temporales, uno en la Casa de la Cultura y otro en el Centro Histórico, ambos con capacidad para 50 personas. El primero se encuentra copado y en el segundo hay 38 personas. Karola Pazmiño, coordinadora del Proyecto de Atención a Habitantes de Calle del Patronato San José, explicó que en ninguno de los dos hay niños o familias.

En el de la Casa de la Cultura, la edad de los albergados oscila entre 26 y 83 años; en el del Centro Histórico va de 22 a 77 años; además, los dormitorios y baños están divididos por género. Antes de ingresar, se revisa el estado de salud, para evitar posibles focos de contagio.

Puerto Principal evalúa abrir más centros de acogida

También en Guayaquil dos albergues están en funcionamiento. El primero, ubicado en el coliseo Abel Jiménez Parra , al interior del parque Samanes (noroeste), funciona desde el pasado fin de semana, con capacidad para 100 personas, y fue entregado por la Gobernación al Ministerio de Salud Pública.

La autoridad provincial, Pedro Pablo Duart, sugirió que este centro de acogida sea destinado para atender a pacientes con patologías distintas al covid-19. Las instalaciones cuentan con los elementos y personal médico indispensable, además de servicio de internet y vigilancia policial.

El segundo albergue está ubicado en la escuela fiscal Eloy Alfaro, en las calles Gómez Rendón y Otavalo (suroeste) y es administrado por la Gobernación, pues servirá para recibir a ciudadanos sin hogar y que laboran a la intemperie.

El sitio tiene capacidad para 50 personas, está dotado de camas y provee alimentación diaria y atención médica cada dos días. Las aulas del plantel han sido acondicionadas con camas, sábanas y colchones. De momento 42 personas están alojadas en el sitio, previa evaluación médica y sicológica. También se les ha entregado kits de limpieza y junto con la Policía, realizan actividades físicas y recreativas.

El Gobernador anunció que se evalúa la apertura de otros dos aposentos en sitios aún por determinar. “Estamos previendo que más de 150 personas se vean beneficiadas y estén protegidas”, puntualizó. (I)

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