Ecuador / Viernes, 13 Marzo 2026

Diamante regresó de las cenizas: hallan con vida a gato atrapado tras incendio en Guayaquil

El milagro de Diamante: sobrevivió un mes en el edificio incendiado de Multicomercio

Diamante regresó de las cenizas: hallan con vida a gato atrapado tras incendio en Guayaquil
Foto: Internet
Contra todo pronóstico, Diamante, un gato de nueve años, apareció con vida un mes después del incendio de alarma tres que consumió parte del edificio Multicomercio, en Guayaquil, donde había quedado atrapado en un departamento del piso 11.
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Hay historias que parecen imposibles hasta que alguien abre una puerta y las encuentra respirando. La de Diamante, un gato naranja de nueve años, tiene algo de eso: de milagro, de resistencia y de espera. Un mes después del incendio de alarma tres que estremeció al edificio Multicomercio, en el centro de Guayaquil, el felino apareció vivo donde todos temían hallar apenas cenizas y silencio.

El fuego estalló el 11 de febrero de 2026. En medio del humo, del calor y del caos, Diamante quedó dentro del departamento de su familia, en el piso 11 de la torre central. Desde ese día no hubo rastro de él. Con el paso de las horas, y luego de los días, la esperanza comenzó a apagarse. Su familia lo imaginó atrapado entre estructuras quemadas, vencido por el humo o por el hambre. El escenario no dejaba mucho espacio para pensar en un reencuentro.

Pero la mañana de este 13 de marzo cambió la historia.

Mientras los propietarios ingresaban por fin al departamento, forzando las puertas metálicas que habían quedado deformadas por el incendio, ocurrió lo inesperado. Entre los restos del encierro, debajo de unos muebles, Wendy Mosquera encontró a Diamante. Estaba asustado, escondido, cubierto por el rastro de una larga batalla silenciosa, pero vivo.

La escena fue de esas que no necesitan demasiadas palabras. Después de un mes de incertidumbre, el gato que todos daban por perdido seguía allí, aferrado a la vida en medio de un espacio marcado por el desastre. Su pelaje naranja ya no lucía igual. El tiempo, el humo y el encierro lo habían desteñido hasta volverlo casi gris. También había bajado de peso: al menos una libra, según relató su familia.

La reacción fue inmediata. Ya no importaban las puertas forzadas ni las huellas del incendio: lo esencial estaba debajo de esos muebles, respirando todavía. Diamante fue trasladado de urgencia a un centro veterinario, donde los especialistas confirmaron que presentaba una leve neumonía y lesiones gastrointestinales. Aunque su estado requería observación, estaba vivo. Y eso, para su familia, bastaba para hablar de un milagro.

El médico veterinario Fernando Armijos explicó que el acceso al agua pudo haber sido decisivo para que el animal soportara tantos días de encierro. También planteó otra posibilidad: la de un instinto que se activó en medio de la emergencia. Los gatos, recordó, son cazadores y buscan refugios cuando se sienten amenazados. Tal vez Diamante hizo justamente eso: esconderse, resistir, esperar.

Su familia lo conoce de otra manera. No como un animal cualquiera, sino como una presencia cotidiana e íntima. “Es un gato especial”, contó su dueña, al recordar que duerme con ellos, que es protector y celoso, que ocupa su lugar en medio de los dos como si también custodiara la casa. Por eso su regreso no fue solo el hallazgo de una mascota con vida. Fue el retorno de un miembro del hogar.

Mientras Guayaquil todavía recuerda las imágenes del incendio en Multicomercio y las pérdidas que dejó a su paso, la historia de Diamante abre un pequeño espacio de luz entre tanto daño. Un gato naranja que salió gris del encierro, una familia que lo lloró antes de tiempo y una puerta que, al abrirse, devolvió algo más que esperanza.

Hoy Diamante se recupera rodeado del cariño de los suyos. Su cuerpo aún carga las secuelas de un mes de supervivencia extrema, pero su historia ya se quedó en la memoria de quienes la conocieron: la de un gato que resistió al fuego, al humo, al hambre y a la soledad, y que regresó cuando parecía que ya no había nada que esperar.

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