Las conscriptas se adaptan al estilo del Ejército

- 13 de agosto de 2018 - 00:00
Mujeres de varias provincias del sur del país forman parte de la Brigada de Artillería “Portete”. Para ellas se ha convertido en un desafío.
Foto: Fernando Machado / El Telégrafo

50 jóvenes procedentes de distintas provincias del sur del país cumplen hoy nueve días de acuartelamiento en la Brigada de Artillería “Portete” en Cuenca.

A la voz de ¡firmes!, 50 mujeres que forman parte del servicio militar en la Brigada de Artillería “Portete”, en Cuenca, se enfilan y esperan disposiciones. La subteniente Mishelle Moreno, con cursos de paracaidismo y Selva, da instrucciones a las primeras conscriptas que poco a poco se adaptan al servicio militar.

La férrea disciplina no atemoriza a las jóvenes, al contrario, se muestran decididas a terminar la conscripción y buscar un espacio de trabajo dentro del Ejército.  

Los ejercicios son parte de la rutina de las conscriptas que se acuartelaron hace nueve días. Algunas están en proceso de adaptación. 

Levantarse a las 05:00 para la mayoría de mujeres es algo nuevo y más para quienen llegaron de la Costa, por el frío de la ciudad. Tienen 30 minutos para arreglar y dejar limpio el dormitorio. Luego   desayunan para iniciar las actividades militares.

Un solo dormitorio está destinado a las 50 mujeres que realizan la  conscripción en Cuenca. El lugar es muy amplio. 

El rostro de Natalia Ganchozo, conscripta, es de seriedad, al igual que del resto. Nadie se mueve durante la formación. Cuando la Subteniente se apresta a levantar un parte (informe) al mayor Luis Luna, que llegó expresamente para coordinar las actividades de las conscriptas, hay un gran silencio, solo se escuchan las palabras de sus superiores.

Ganchozo, quien llegó desde la provincia de El Oro,  cantón Las Lajas, sufrió los primeros días por el clima (frío), pero, según ella, se aclimata y toma fuerza en sus brazos cuando tiene que hacer ejercicios. “Quiero terminar el servicio militar y quedarme dentro del cuartel trabajando”, dijo la joven.

El trabajo normal es hasta las 17:00 y luego meriendan. “A las 19:00 forman y pasan al descanso”, manifestó el mayor Luna.  El dormitorio es amplio allí caben todas las mujeres conscriptas. La puerta tiene una chapa de seguridad para que ninguna otra persona   ingrese al dormitorio. No hay televisión, tampoco se permite la bulla en el dormitorio y menos en horas de descanso. Al lado de sus camas están sus maletas, en las que llevaron su ropa y sus ilusiones. Todo es impecable.

La primera salida de las jóvenes está prevista para noviembre, cuando hayan cumplido la instrucción básica. Es decir, en ese mes recién podrán visitar a sus familiares. (I)

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