100 adolescentes embarazadas asisten a clases en Latacunga

- 19 de junio de 2019 - 00:00
Foto: Archivo / EL TELÉGRAFO

En Latacunga, un programa del Ministerio de Educación acompaña a jóvenes en estado de gestación para que no abandonen sus estudios. Ofrece ayuda psicológica y médica.

Ruta de embarazo adolescente de maternidad y paternidad se denomina el programa con el que el Ministerio de Educación da seguimiento a las menores de edad en estado de gestación.

El objetivo es evitar que las jóvenes abandonen los estudios y que se acojan a un proceso de acompañamiento psicológico y médico, en el que intervienen otras instituciones del Estado.

El programa recopila información exacta de cuántas estudiantes están embarazadas en planteles educativos de las ciudades del país. En Latacunga la cifra llegó a los 100 embarazos.

Según Ronald Suárez, director Técnico Zonal de Educación Especializada e Inclusiva, la mayoría proviene de hogares con recursos limitados, aunque no de la extrema pobreza.

Uno de los patrones comunes en la realidad de estas adolescentes es la ausencia de comunicación dentro de los núcleos familiares.

Las cifras indican que muchos de estos hogares atravesaron por divorcio, o sus padres empezaron una relación con otra pareja a la que deben “tolerar” dentro de sus espacios. Padres migrantes o con horarios exigentes en el trabajo, que no les permite compartir con los hijos.

El caso de “Gabriela”, una joven madre que conoció la noticia de su embarazo cuando tenía 14 años, es solo uno de los tantos. Actualmente tiene 19 años y recuerda que –en aquel entonces– no sufrió por la novedad, estaba muy enamorada de su novio, saber que iban a ser padres los llenó de dicha.

“Sé que suena incomprensible, pero éramos prácticamente unos niños, no sabíamos nada de la realidad”, relata la joven que nunca conoció a su padre y tenía poco contacto con su madre, quien trabajaba en otra ciudad.

“Gabriela” ignoraba lo que significaba tener un hijo, su alegría duró hasta que nació su bebé; el dolor del parto fue solo la antesala de lo que venía: malas noches, falta de dinero para atender las necesidades del bebé, falta de tiempo y depresión posparto.

“A los cuatro meses que nació mi hija, mi novio se empezó a aislar, era mucha presión para él, se alejó de tal manera que en la actualidad no sabemos nada”, cuenta “Gabriela”, quien ahora trabaja en una florícola.

A ella le apena profundamente que un día vea en su hija su propio reflejo; la de una joven que creció prácticamente sola e ignorando la realidad ante la falta de información con un adulto cercano y amado: su madre.

Jorge Rosero, responsable de Salud Mental del Distrito Latacunga, coincide en que la falta de diálogo entre padres e hijos, propicia vacíos que se llenan con amigos o parejas llevando a iniciar una vida sexual a temprana edad.

En el caso de los “hogares compuestos”, es decir padres divorciados, cada quien con hijos de relaciones anteriores, los más afectados son los adolescentes quienes sienten carencia de atención, afectiva e identidad. En este contexto aparece una “diferenciación negativa” que hace que el menor se aísle todavía más.

El profesional manifestó que no son pocos las y los adolescentes que acuden en busca de información sobre métodos anticonceptivos debido al “pudor o vergüenza” que sienten por la forma que se trata a la sexualidad en el contexto nacional.

Sin embargo, recuerda que los profesionales de la salud están sensibilizados en estas temáticas, “no tienen que sentirse solos, aquí no los vamos a juzgar ni criticar, los vamos a informar”. Pide que acudan a las redes operativas de servicio de salud.

El Plan Nacional de Salud Sexual y Reproductiva 2017-2021 detectó que Nicaragua, República Dominicana y Ecuador son los tres países con más altos índices de embarazo en la región.

De acuerdo a Flor María Toapanta, líder del colectivo  “Lilas” e integrante del colectivo feminista nacional “Vivas nos queremos”, las niñas menores de 14 años que resultan embarazadas no es por consentimiento, “es una alerta, generalmente se trata de abusos sexuales”, comentó.

El colectivo rechazó mediante un comunicado los embarazos de niñas, “la maternidad obligatoria de niñas y adolescentes a causa de violencia sexual vulnera la subjetividad e identidad de la mujer que se ve subordinada al rol de madre”. (I)  

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