Verónica Artola. Gerenta del Banco Central del Ecuador

Las reservas internacionales alcanzarán los $ 6.000 millones

- 25 de enero de 2018 - 00:00
Foto: Álvaro Pérez / El Telégrafo

Según la titular del Banco Central, bonos emitidos la semana pasada por $ 3.000 millones junto con otros ingresos petroleros permitirán cubrir más del 100% de los depósitos del sector privado en las reservas del BCE.

Una reducción del gasto público está en análisis dentro del equipo económico del Gobierno con el fin de disminuir los niveles de endeudamiento que el país enfrenta actualmente. Ese fue uno de los anuncios de la gerenta del Banco Central del Ecuador (BCE), Verónica Artola, en el programa Frente a los Medios, en el que también explicó el panorama de las reservas internacionales que ha sido cuestionado en las últimas semanas.

¿Se esperaba el crecimiento del 3,8% del PIB registrado entre el tercer trimestre de 2016 y el mismo periodo de 2017?
En el BCE no esperábamos un crecimiento tan positivo. Teníamos previsiones de 1,5% de crecimiento para el cierre de 2017, pero con la confianza que ha dado el presidente Lenín Moreno desde el inicio de su gobierno, esperaríamos que la economía crezca más de lo estimado.

¿Qué impulsó la reactivación y cómo se sostendrá ese repunte?
El consumo de hogares es lo que impulsó el crecimiento en el tercer trimestre del año pasado. Eso se refleja en la reactivación del crédito y en la confianza de la gente para adquirirlo.

También han ingresado más remesas de nuestros migrantes y el Ministerio de Finanzas se puso al día con algunos pagos a proveedores pequeños. Todos estos factores ayudaron para que la economía crezca.

El reto es tener un crecimiento sostenido durante los próximos cuatro años. El BCE estima que la economía crecerá alrededor  del 4% hasta 2021.

¿Cómo entender el crecimiento económico con una balanza de pagos con saldo negativo?
Ya levantamos una alerta sobre el comportamiento del sector externo. En 2017 crecimos en 8,8% en las importaciones y las exportaciones decrecieron en 0,5%. Eso se ve reflejado en la balanza de pagos que es la hoja contable de los ingresos y los gastos del país.

El saldo deficitario de la balanza de pagos se da por dos factores: primero, porque vendimos menos de lo que compramos al exterior (balanza de bienes) y segundo porque tenemos una cuenta de capital negativa. Eso quiere decir que durante el último trimestre de 2017 pagamos algunos recursos, casi $ 1.600 millones entre amortización y servicio de la deuda. Estamos conscientes de que en una economía dolarizada es indispensable  una balanza sana y por eso estamos pensando en las medidas para hacerlo.

A su criterio, ¿cómo se debe manejar la deuda del país?
La semana anterior hicimos una emisión de $ 3.000 millones a mejores condiciones y con un plazo más alto. Sabemos que el nivel de endeudamiento no puede seguir de manera indiscriminada en el largo plazo, pero en el corto esta era la opción para tener recursos. Ahora se analiza cómo disminuir el gasto público para depender menos de la deuda.

En enero se registran importaciones por $ 1.000 millones, ¿es preocupante esta cifra para la balanza comercial?
Las cifras de enero de las importaciones tienen que revisarse. Necesitamos una medida en el corto plazo para mejorar la balanza comercial.

No nos oponemos a las importaciones porque hay adquisiciones de materia prima y de capital que son importantísimas para la producción, pero en el tercer trimestre de 2017 vimos que las importaciones de bienes de consumo son casi del 30% y son bienes que no son indispensables para la economía y podríamos sustituirlos con productos nacionales.

¿Por qué aumentó la importación de productos como lácteos elaborados que se producen en el país?
Tenemos una variable importantísima que es el desmontaje de las salvaguardias y eso generó que podamos comprar más en el exterior.

La Unión Europea ofrece muchos productos como queso o mantequilla que han crecido de manera considerable. De todas maneras, hay un diálogo con los ministros de Agricultura e Industrias para impulsar el consumo de los productos que hacemos aquí.

¿Qué perspectivas hay para el sector de la construcción para este año?
Solo dos ramas de actividad decrecieron en el tercer trimestre de 2017 y la construcción es una de ellas. Tenemos un decrecimiento de 8,5% en términos anuales.

El BCE sí estimaba que en 2017 el sector todavía iba a estar deprimido, pero esperamos que para 2018 ya presente un crecimiento de por lo menos 1%.

Es importante entender que el crecimiento de la construcción en 2013 o 2014 ocurrió, entre otros factores, por la inversión en obras públicas y eso permitió tener tazas de crecimiento de casi el 10%. Ahora esas inversiones (de entre $ 10.000 y $ 11.000 millones anuales), ya no son necesarias.

Esperamos que el sector privado impulse este sector acompañado del programa Casa para Todos. (I)

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