Un documental explica el mito sobre Piazzolla y JJ

- 11 de marzo de 2017 - 00:00
El documental JJ inédito, el Julio Jaramillo que no conocemos es dirigido por Rodolfo Muñoz.
Foto: cortesía de Rodolfo Muñoz

Rodolfo Muñoz, junto con un grupo de producción, visitó 6 países recogiendo las huellas del ‘Ruiseñor de América’.

En el imaginario de la música ecuatoriana son reconocibles un centenar de canciones interpretadas por el cantante Julio Jaramillo Laurido (Guayaquil, 1935-1978), pero el ‘Ruiseñor de América’ voló más alto que eso: hay quienes dicen que grabó más de 4 mil canciones. Detrás del célebre artista, hay una estela de datos desconocidos, piezas y anécdotas que son un señuelo para coleccionistas y académicos.

El investigador musical Mario Godoy, quien reside en Washington DC-EE.UU., viajó a México donde busca “las huellas, el impacto” de JJ. Desde 1976, este melómano —hijo y padre de músicos— ejerce un oficio en que el oído se convierte en testigo de la historia y es uno de los personajes (fuentes) del filme documental Si yo muero primero, dirigido por el periodista Rodolfo Muñoz.

En octubre de 2015, empezó el rodaje, que incluyó la visita a los países donde el ‘Ruiseñor de América’ fue famoso. Se estrenará en Ecuador el próximo septiembre y su leitmotiv es la investigación sobre una sospecha: ¿Grabó JJ un disco junto con el bandoneonista Astor Piazzolla (1921-1992) como se ha reseñado en obras ficticias, reseñas de discos y relatos orales?

Iniciada la segunda mitad del siglo XX, los discos de Olimpo Cárdenas (1919-1991) —cuenta Godoy— sonaban en Ecuador pero eran producidos en Colombia. La compra de licencias para reproducirlos era un costo que la disquera Ónix no alcanzaba a pagar, por lo que buscaron a quien pudiera hacer nuevas versiones. “Rosalino Quintero (1930-2011) sugirió al ‘Negrito’ Jaramillo” para esos fines. El productor Francisco Feraud Aroca le dijo al guayaquileño que hiciera las versiones de temas como ‘Fatalidad’ y ‘Nuestro Juramento’, pero el joven quería evitar ser una copia a toda costa; anhelaba mejorar, con su timbre de voz, las piezas originales que le habían encomendado grabar.

En el documental se pone en evidencia una verdad consabida: en Ecuador, JJ era escuchado pese al sesgo clasista que le imponían a su estilo, al que llegaron a tildar de “música para cocineras”. Sin embargo, Feraud Aroca exportó la voz de Jaramillo cuando publicó en México un disco con los éxitos de Ónix.

En unos meses, Medellín, Colombia empezó a recibir la impronta de la nueva figura musical. La capital antioqueña —en cuyas calles aún es fácil encontrar personas que recuerdan al artista— es otro de los enclaves en que la productora audiovisual Gallitofilms, de Ecuador y La Tina Films, de Venezuela, rastrean el recuerdo de Julio Jaramillo (en el inicio del proyecto fue Comunicadores Asociados).

Allí, Muñoz entrevista a un coleccionista residente en Pereira, Henry Martínez, quien afirma que la reedición del LP venezolano titulado Julio Jaramillo. Tangos, valses y voces deriva en un CD, cuyo álbum tiene la inscripción en la parte trasera: “Entre sus múltiples grabaciones, (JJ) realizó esta, que usted tiene en sus manos [...] con orquesta típica argentina y fue estando en Venezuela que la orquesta de Astor Piazzolla, con toda su nómina de músicos y bandoneonistas, grabó con él...”.

Por esas épocas (fines de los cincuenta), Jaramillo había llegado a Perú para cumplir un contrato de un mes acompañado por el conjunto original de Rosalino Quintero, con Sergio Bedoya, Raúl Espinosa y el gran ‘Caradehaba’, relata otro de los entrevistados, quien se presentó junto al ídolo a inicios de 1958, incluso después de haber cumplido el plazo inicial que estipuló Quintero.

Por todo esto, la película, una pesquisa, un recorrido cuyo rodaje duró unos 6 meses, se convierte en una suerte de cartografía sonora que se sostiene en memorias. A la posproducción del filme, le faltan algunos ajustes de sonido, los cuales se harán estas semanas en Caracas.

Al filme le falta una mezcla final

Si yo muero primero muerstra al Julio Jaramillo que no conocemos y exige la integración de piezas musicales cuyo soporte único es el vinilo. El director de la película hizo una proyección en FlacsoCine, donde un par de ingenieros de sonido le dieron sus sugerencias para la última edición, la cual se hará en Venezuela y que, en cuanto a música, está a cargo de David De Luca.

Felipe Carrillo notó estridencias durante el filme, en especial en los videos de ciertas canciones. “Quizá haya falta poner unos matices”, explicó en la sala de cine digital. Intercalar los testimonios con los pasillos, por ejemplo, requiere ajustes del ecualizador, franjas de estéreo que unan las transiciones entre espacios, como el cementerio y la calle. Diego Lazcano agregó que los ambientales deben armonizarse con cada pasaje, evitando los tonos metálicos, en la mezcla final. (F)

Datos

La preproducción del documental Si yo muero primero (Rodolfo Muñoz) se inició en 2013 y recoge sus composiciones, que sobrepasan la treintena, entre las que se cuenta el bolero ‘Ay, mexicanita’, que finaliza con el verso: “Yo te juro por la Virgen / que si me quieres pronto / te llevo al Ecuador”.

En 24 años de carrera, el ‘Ruiseñor de América’ grabó 4 mil canciones que son la base de un proyecto audiovisual que se filmó usando testimonios de varios de sus escuchas en Colombia, Venezuela, Argentina, Uruguay, México y Ecuador.

Dos películas mexicanas son el legado audiovisual de Julio Jaramillo, a quien también le dedicaron, luego de que falleciera, el filme Nuestro Juramento, protagonizado por el actor Martín Cortés y cuyo guion fue de Miguel Donoso Pareja.

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