La serie "Apache" tiene como "leitmotiv" a una amistad verdadera

- 28 de agosto de 2019 - 00:00
Balthazar Murillo es el joven actor que se puso los zapatos de Tévez para recrearlo en su infancia. Atrás, el crack real que esta tarde juega contra Liga.
Tomado de elpatagonico.com

Apache, la serie biográfica del futbolista argentino Carlos Tévez, empieza con un testimonio del número 10 del Club Atlético Boca Juniors. “Carlitos” habla sobre el accidente que padeció en 1984, en Fuerte Apache (Ciudadela, Buenos Aires) y que lo marcó físicamente, aunque nunca tomó “conciencia de que la pasé muy cerca”.

La muerte está presente en la serie de Netflix, dirigida por Adrián Caetano, desde el primero de los ocho capítulos que este mes ha publicado la plataforma audiovisual.

Balthazar Murillo es el joven actor que se puso los zapatos de Tévez para recrearlo en su infancia. Pero Danilo Sánchez, el “Uruguayo”, protagonizado por Matías Recalt, será coprotagonista por su amistad con “Carlitos”. Y se basa en un exdeportista, el paraguayo Darío Coronel, “El Guacho Cabañas”.

Apache modifica la historia real, aunque Tévez y Coronel aprendieron a patear el balón en Villa Real y Santa Clara, antes de llegar a All Boys. Ambos se perfilaban como potenciales titulares de grandes ligas, pero mientras el uno iba en ascenso, el otro dejaba las canchas y se convertía en blanco de la justicia.

Antes de ese giro en sus vidas, y en la serie, hubo una paradoja real: Darío-Danilo superó una prueba física en el C.A. Vélez Sarsfield (que en la ficción se llama Liniers, como la localidad de donde es el club) y Carlos, “El Apache”, fue rechazado.

“La trayectoria del ‘Guacho Cabañas’ en el Fortín fue breve”, cuenta Matías Bausso en el sitio digital Infobae. “La indisciplina, el desamparo, las drogas (...) Desaparecía por semanas, entrenadores y dirigentes salían por Fuerte Apache para hacerlo volver al club. Finalmente se cansaron y lo dejaron libre a los 15 años”. Danilo, en cambio, da unos pasos más edulcorados.

El realismo de Apache: La vida de Carlos Tévez está al servicio de una figura que, cerca del retiro, pretende ser épica. Con un botín en los hechos reales, no llega a ser tan literaria como El Marginal (Sebastián Ortega), pero roza el melodrama de obras como El Puntero (Daniel Barone), por nombrar otras dos series argentinas. (I)  

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