168 piezas arqueológicas se restauran en el MAAC

- 01 de mayo de 2018 - 00:00
La guerra, las ritualidades y la fertilidad están representadas en las piezas arqueológicas que se restauran. El proceso inició en marzo y terminará en junio.
Foto: William Orellana / EL TELÉGRAFO

Los “gigantes de Bahía” pertenecen al Municipio de Manta. El resto de bienes son piezas del Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo de Guayaquil.

Los “gigantes de Bahía” aparecieron una noche mirando al mar. La cultura que vivió en Los Esteros -una zona de Manta hace 500 años a.C. y 500 d.C.- los dejó entre sus “jaguelles”, unas cavidades en medio de la tierra para reservar el agua. Emilio Estrada, que excavó en el lugar para adentrarse en este período de la historia, no los vio nunca. Aparecieron, por accidente, una noche y, dicen los reportes periodísticos del 7 de marzo de 1966, eran más de 4.000 figuras arqueológicas.

La gente de la comunidad sabía que aquello podía tener valor porque Estrada había estado tras los rastros de estas piezas. Se las llevaron casi todas, saquearon el centro ceremonial de los gigantes. En los años ochenta, el Banco Central, a través de la Dirección de Cultura, compró siete  u ocho piezas, según la funcionaria del Ministerio de Cultura y Patrimonio (MCyP), Mariella García, quien está a cargo de la reserva.

Otra tanda de piezas, que pertenece al Municipio de Manta, está en proceso de restauración en el Museo Arqueológico y de Arte Contemporáneo (MAAC) de Guayaquil, luego de caerse el 16 de abril de 2016, cuando, en el territorio en el que se enterraron hace tantos años, tembló la tierra y su historia volvió a resquebrajarse.

Un equipo de la empresa quiteña Restauraquim trabaja en el proyecto. El objetivo es restaurar 168 piezas. La mayor parte es de arte precolombino, cuatro son esculturas coloniales de la reserva del Nahim Isaías y cuatro de arte contemporáneo de papel que están en el MAAC. Estas, de acuerdo a Elizabeth Velarde -restauradora que dirige el proceso- fueron las que presentaron menos afectación pues el papel se rasgó un poco luego de su caída.

En el proceso de restauración de estos bienes trabajan Elizabeth Velarde, Víctor Ordóñez, Mauro Velasteguí, Mara Gutiérrez y Lourdes Cevallos. Foto: William Orellana / El Telégrafo

La mayor parte de las piezas arqueológicas afectadas en los museos era las que estaban en exhibición. Pocas de las que están en reserva tuvieron daños. De acuerdo a los técnicos que trabajan en este proceso, esto ocurrió porque el terremoto fue largo y las agarraderas de acrílico que contenían muchos de los bienes no evitó que se movieran hasta caer.

El equipo técnico de los museos del MCyP se encargó  de recoger los fragmentos de las piezas afectadas y las guardaron de manera que no se confundan una con otra. Algunas tenían partida la cabeza o separadas, otras estaban intactas y a las pequeñas hubo que acomodarlas.

Desde marzo, el equipo de Restauraquim trabaja en el proceso de renovación, el segundo nivel de conservación de una pieza. La primera fase consiste en documentarla con un pequeño estudio. Se registra su estado, se hacen descripciones, se toman medidas. Luego se limpian, se eliminan restos de partículas que pueden afectar sus colores originales, para después pegar las partes que se quebraron de cada una y devolverles su color original

Algunas de las figuras de los “gigantes de Bahía” habían sido intervenidas antes. Para Velarde, lo mejor es mantener estas intervenciones para no afectar más la originalidad de la pieza, considerando que son piezas museísticas.

Los gigantes eran parte de un centro ceremonial enterrado de la cultura Bahía. Algunos de los principales yacimientos de esta cultura se extienden desde la Isla de la Plata hasta Bahía de Caráquez.

Están en Manta, Sitio Véliz, la Sequita (Pepa de Huso), Isla de la Plata, Tarqui, Bahía de Caráquez, Los Esteros y Jaramijó. Los gigantes son huecos porque los antepasados descubrieron ya el molde y así trabajaron sus figuras.

Entre estas 168 piezas en proceso de restauración hay representaciones de la fertilidad, del rito shamánico, de los guerreros.

Patrimonio

→ Conservación arqueológica. El proceso inicia con el registro documental de los bienes patrimoniales a través de un estudio. Luego se limpian y restauran para devolverles el color y características originales. Las intervenciones pasadas se preservan.

→ 4 meses tomaría la intervención en estas piezas arqueológicas. Concluirá el próximo junio.

→ Piezas milenarias. La cultura Bahía habitó en Los Esteros, una zona de Manta hace 500 años a.C y 500 d.C, que dejó a Los Gigantes entre sus ‘jaguelles’, unas cavidades en medio de la tierra que se hicieron para reservar el agua. (I)

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