Henry Raad silencia su pluma y su crítica

- 09 de abril de 2020 - 00:00
Tomada del Blog de Henry Raad

Fue Gerente General, columnista y parte del Consejo Editorial de este Diario. En su relanzamiento salió a vender el primer ejemplar.

Henry Raad Antón, nacido en Quito en 1941, de ascendencia libanesa, más parecía guayaquileño, pues fue en el puerto principal donde fijó su residencia y Guayaquil la ciudad que defendió a ultranza.

Por la década de 1986-1987 se desempeñó como gerente general del diario más antiguo del país, EL TELÉGRAFO, en la época de su relanzamiento.

Con ese cargo y también como columnista fue uno de los más entusiastas impulsadores del nuevo “Decano de la Prensa Nacional”, tal y como lo recuerda Jaime Terán, quien fuera subdirector encargado del matutino en ese entonces. “Como anécdota, cuando volvió a circular el diario, cogió el primer ejemplar impreso y fue a la calle a venderlo en persona. Entre sus recuerdos debió atesorar la moneda que recibió a cambio del periódico”, recuerda Terán.

En ese entonces el Diario funcionaba en la planta baja del edificio que está ubicado en Boyacá y Sucre. Además de gerente general fue miembro del Consejo Editorial junto a Raúl Clemente Huerta, Galo García Feraud, Carlos Estarellas, Alfredo Castillo Bujase, Asdrúbal de la Torre, entre otros.

Quienes lo conocieron lo consideraron una de las mejores plumas del país. Además de ser crítico, controversial, libre pensador, apasionado y defensor acérrimo de Guayaquil.

En esa época, la oficina de la redacción donde funcionaba EL TELÉGRAFO, en Quito, era de su propiedad. A lo intelectual se sumó lo político, pues fue concejal en la Alcaldía de León Febres-Cordero.

El martes 7 de abril, su familia, vía Twitter, dio a conocer su deceso. “Nunca lo conocí personalmente y alguna vez discrepamos feo. Pero si había una inteligencia y una integridad a la que yo respetaba era la suya. Va a hacer mucha falta sobre todo en estos momentos. Vaya qué triste momento”, publicó el periodista Martín Pallares.

En tanto que el abogado Esteban Noboa mencionó: “Guayaquil pierde a uno de sus más entrañables hijos adoptivos. Quiso a esta ciudad como pocos. Fue concejal y brillante columnista de El Telégrafo. Yo leí Al Desnudo, la pluma de Henry era envidiable”.

Mientras que el periodista deportivo, Carlos V. Morales, escribió: “Twitter debería rendirle culto a @HenryRaad porque sus tuits tenían la mezcla perfecta de opinión, cultura y picardía”. 

Al Desnudo, un libro que pensaron que era “porno”

Sin duda que Al Desnudo, por la portada que tiene y por lo que refleja su blog personal, fue etiquetado por quienes no lo conocían o no lo leían como “porno”, según él mismo lo contó.

Sin embargo, esta obra resumía sus vivencias, el entorno histórico y sus divagaciones filosóficas. Además, allí plasmó las controversiales columnas que escribió en diario EL TELÉGRAFO, las cuales le sumaron algunos enemigos.

Pero su pluma también le dio vida a !Valió la pena?, donde refleja su postura diáfana y una genuina visión del mundo forjada a lo largo de siete décadas (falleció a los 79 años de edad).

En este escrito, Raad se presenta desde lo más íntimo del seno familiar y rescata los acontecimientos sociales y políticos. Y, haciendo uso de una memoria retrospectiva, revive experiencias adversas y conmovedoras de su vida.

En Pensamiento Económico toma los apuntes de su abuelo Esteban Antón. (I)

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