Lula, paradigma de la izquierda latinoamericana

- 21 de julio de 2018 - 00:00

En su trayectoria de vida, desde hace 40 años, cuando lideró la más importante huelga de trabajadores en contra de la dictadura brasileña, Lula ha recorrido un camino que es paradigmático de lo que es la nueva izquierda latinoamericana.

De líder sindical a fundador de un partido de los trabajadores, de primer dirigente sindical candidato a la presidencia de la república de Brasil a primer obrero presidente del país, de mejor presidente que Brasil jamás tuvo, a elector de la primera mujer presidenta del país como su sucesora, de principal dirigente de izquierda en el mundo en el siglo XXI a favorito para volver a ser presidente de Brasil, de víctima de un proceso sin ningún fundamento, a preso sin pruebas.

Una trayectoria que evidencia el potencial que la izquierda y el movimiento popular poseen y, a la vez, los riesgos que corren, al desafiar el poder de la oligarquía tradicional y los instrumentos que poseen para resistir y retomar la dirección de los países. Porque si Lula expresa, en grado mayor, esas circunstancias, su suerte es similar a la que corren otros dirigentes políticos de la izquierda latinoamericana, entre ellos podemos mencionar a Cristina Kirchner, Rafael Correa.

El capitalismo de la era neoliberal no tiene nada que proponer a Latinoamérica, que no sean ajustes fiscales y exclusión social, sin capacidad de volver a tener dirigentes políticos y gobiernos con legitimidad y apoyo popular. Tiene entonces que maniobrar para impedir que líderes populares lleguen y permanezcan en los gobiernos. El neoliberalismo revela cómo desemboca necesariamente en acuerdos con el FMI, en los que ni siquiera el control de la inflación y el equilibrio de las cuentas públicas se dan.

Nixon había dicho una vez que hacia donde va Brasil, va América Latina, cuando EE.UU. tenía la expectativa de que el camino de Brasil sería el de ser la subpotencia subimperialista que ellos necesitaban. Hoy sus palabras tienen otro sentido, el de que el destino de Brasil, que se juega este año, en los próximos meses, ayuda o dificulta al continente el asumir un destino democrático, de justicia social, solidario. En aquella celda de Curitiba reposa en gran medida ese destino. (O)

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