La Revolución Ciudadana y el socialismo

- 02 de abril de 2014 - 00:00

Con motivo de la próxima Convención Nacional de Alianza PAIS, es menester recordar, por ser de interés nacional, algunos conceptos y objetivos políticos del movimiento que deben ser nuevamente analizados y ajustados, a la luz de la realidad nacional, para que la acción del Gobierno y de la organización  impida que quede como letra muerta.

En efecto, tanto 1a Constitución como el Plan Nacional de Desarrollo, destaca que las capacidades individuales y colectivas, justicia social, armonía con la naturaleza, bienestar y la felicidad del pueblo, sostienen el principio del Buen Vivir y la propuesta del socialismo como proyecto político para transformar el Ecuador.

AP correctamente afirma que el socialismo nace de las luchas populares por construir un mundo justo, igualitario y sostenible, que inicialmente mitigue y luego revierta el capitalismo ecuatoriano, subordinado y dependiente, ultraexplotador de las clases trabajadoras y concentrador de la riqueza.

Es su esencia la supremacía del trabajo humano sobre el capital, en armonía con la naturaleza; en efecto, considera que el trabajo humano no es un factor más de producción, sino el fin de la producción y factor determinante del progreso.

AP se propuso en este esquema la democratización de la propiedad y de los medios de producción, sin descartar que el Estado es también propietario de sectores estratégicos. En efecto, uno de los grandes retos del Socialismo del Buen Vivir, como lo llama, es buscar que los trabajadores, comunidades y ciudadanos de estratos populares y medios se vuelvan propietarios de los medios de producción, y redefine la estrategia de desarrollo, cambiando las estructuras productivas, sobre la base del desarrollo energético, infraestructura vial y otras, la industria petroquímica, junto a la salud, la educación y el conocimiento, para el desarrollo industrial diverso.

AP, que defiende los intereses de los pobres, históricamente excluidos, debe buscar nuevas políticas de alianzas y formas de convocatoria para aquellos que resisten y resistieron las estructuras económicas y políticas injustas; y a la ciudadanía en general, que retomó el objetivo inclaudicable de la soberanía popular; debe convocar a los colectivos que han luchado y luchan por la emancipación, descolonización, justicia y contra las desigualdades de clase, etnia o género.

El país espera que AP, su convención, busque su reorganización para desarrollar una acción política fecunda, democrática, ética y transformadora; que permita organizar un gran frente nacional, diverso, pluralista, universalmente incluyente, que convoque a la movilización popular y nacional por estos grandes objetivos nacionales.