La inflación según un poeta
El mundo enfrenta una escalada inflacionaria que traspasa fronteras nacionales, puesto que hoy más que nunca la economía corresponde a una realidad global, conformada por partes enlazadas. Estados Unidos. enfrenta una de las inflaciones “más intensas” (BBC. K. Rogoff). En Europa todo sube. También en Ecuador sentimos el alza de los precios.
En el cole, el profe de economía básica explicaba que generalmente la inflación se produce porque hay mucho dinero para comprar y pocas cosas para vender, dicho de otro modo, hay más demanda que oferta. Bueno, esa era la explicación más sencilla que podían darnos en la secundaria, hace ¡uffff¡
Los expertos señalan que la inflación global que experimentamos en estos días, está relacionada con la pandemia. Sin embargo, la explicación más razonable argumenta que el alza de precios tiene que ver con el encarecimiento de las materias primas con las que se producen energías para la industria y la vida cotidiana: gas, petróleo y carbón.
La inflación es algo que carcome cualquier economía, aunque esta logre un crecimiento económico, es decir, incremento de su producción y consumo. Este fue el mal mayor que azotó tanto a Europa como a Estados Unidos, provocando recesión y crisis profunda durante el período entre guerras. Un testimonio, -no el de un economista, sino el de un poeta-, describe anecdóticamente el derrumbe en Alemania y EE.UU. Se trata de Dámaso Alonso, quien dice:
-Entre 1921 y 1921 estuve en Berlín. Época tremenda, por la oleada de la inflación. Empezamos ganando 5 millones y llegamos a cobrar hasta 100 millones (por la devaluación del marco). Deje de cobrar mi sueldo de mayo y le dije a un amigo que lo hiciera por mí e invitara a los amigos a un restaurante. Me contestó que no lo hizo porque el billete del tranvía había llegado a costar más que todo el sueldo (EDITRAMA).
-En Estados Unidos tuve mi segunda experiencia, donde presencié toda la caída de la bolsa y el pavoroso “crack”. Un día antes el chico del ascensor me dijo: He ganado mucho, compraré con esa ganancia más acciones. Después se cayó toda la bolsa.
Vivimos tiempos de inflación, crecimiento de la producción y exacerbación del capitalismo especulativo, al que se añade el nuevo juego de las criptomonedas, soportadas nada más que en la ilusión y la confianza, mejor dicho, en la fe de un mundo que solo quiere ganar y ganar, aunque en realidad no gane nada.
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