Ayer fue…
Ayer fue Nicaragua, hoy el Salvador y mañana Ecuador, es la frase de barricada que sonaba en la década de los 80 del siglo pasado cuando andábamos tras la búsqueda de la utopía que nos habían metido en la testa en el aula universitaria: un sistema donde no hayan “explotadores” y que todo era para todos. Y es que, si no estabas en esa onda, eras nadie, es decir no tenías sensibilidad, eras un pequeño burgués, aunque los maestros de la utopía (los que recitaban a Marx, Engels, Lenin) habían mejorado su status económico y su discurso persuasivo de puertas afuera.
Y claro, ya entrado el siglo 21 en Ecuador apareció una figura populista enarbolando la bandera del “socialismo” que se estaba fraguando en nuestra América Mestiza pues ya teníamos a Venezuela, Bolivia, Brasil, Nicaragua, Chile, Argentina y algún otro país que se me escapa impregnando una “ideología” basada en el principio de que una sociedad debe existir de tal manera que el colectivo popular tenga el control de los medios de producción y, por lo tanto, del poder político; pero a la vuelta de la esquina nos dimos cuenta que como dice la abuela de la casa, “cúmplase la ley de Dios, pero en los bueyes de mi compadre”, los “ideólogos” habían lavado el cerebro al pueblo latinoamericano.
Y de vuelta a nuestro personaje, treinta años después se cumplía en Ecuador la proclama ilusoria de los 80, emergiendo un resentimiento social sin sentido que dividió al pueblo ecuatoriano, surgiendo nuevos ricos o neo pelucones como diría el “Desquiciado del Ático” en esa revolución de papel, pero también violenta y confiscatoria para perseguir a quienes pensaban distinto, atentando contra la libertad de pensamiento y expresión, destruyendo la estructura del Estado, creando instituciones, aumentando la burocracia, metiendo las manos en la justicia y despilfarrando el dinero que entró a borbotones merced al precio del petróleo, dejándonos en la bancarota y no como se dijo que la “mesa está servida”.
Y claro, el molino de los dioses muere lento pero fino. Se cayó el telón cuando Lenin Moreno renunció al “pensamiento revolucionario” y nos despertamos con la putrefacción, nos dimos cuenta que se ha había fundado el “narco estado” y se había consolidado el “sexto poder del Estado” (el crimen organizado). Parafraseando la consigna revolucionaria de los 80, visto el panorama mundial, y las señales que me había referido en un artículo anterior, estamos asistiendo a los funerales del “socialismo”. “Ayer fue Venezuela (Maduro), hoy es Irán, mañana será Cuba” y que Ecuador desterré de una vez por todas esa falsa ideología. Creemos en el humanismo sin etiqueta.
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