Feminismo es sentido común
La forma más eficiente de dominar es cuando dominados y dominantes no reconocen la situación de dominación. Cuando silenciosamente se naturalizan ideas impuestas y se las asimila como propias. El machismo es el ejemplo más claro: gran parte del problema se ignora o subestima. Ya sabemos que su versión más cobarde es la que rebusca posiciones extremas para encasillar a todo el feminismo como irracional. Sin embargo, no me ocupo aquí de esos argumentos, por infértiles. Resalto más bien la necesidad de entender que el machismo es más nocivo en las situaciones que se asumen cotidianas.
El lugar donde mejor se puede ejemplificar esta realidad es cuando deconstruimos nuestra carrera profesional. Regularmente quienes ostentan posiciones de privilegio interpretan su situación como pura consecuencia del esfuerzo personal. Erróneamente asumimos que el género juega un rol pasivo y lo atenuamos. Uso mi caso para ejemplificar.
Soy el único hombre de 3 hijos. De niño podía salir a jugar más tiempo que mis hermanas, me daban más permiso para fiestas, crecí y poco a poco entendí a la sociedad quiteña como permisiva frente a la liberalidad de los hombres y estrictamente conservadora con las mujeres. En el colegio los profesores asumían estilos por género: hombres lógica y mujeres intuición. La universidad fue más sutil, pero al graduarnos, más hombres conseguimos mejores trabajos.
En mi carrera profesional empecé de encuestador y llegué a dirigir empresas privadas y organizaciones públicas: todo el tiempo hubo espacios de poder más cómodos para hombres y más limitados e incómodos para mujeres. Solo cuando entendí las bases del feminismo comprendí que la tarea es radical, personal y urgente: comprendí que gran parte de lo que soy es consecuencia de privilegios de género.
Reconocerlo es apenas el primer paso para visibilizar situaciones de dominación. Solo en momentos de reflexividad se comprende: ser feminista se trata de pagar una deuda, se trata de ser justos. Se trata de recuperar el sentido común. (O)
Ayer fue…
Ayer fue Nicaragua, hoy el Salvador y mañana Ecuador, es la frase de barricada que sonaba en la década de los 80 del siglo pasado cuando andábamos tras la búsqueda de la utopía que nos habían metido...
El mundo de las apariencias
Habitamos en una época donde la imagen ha dejado de ser representación para convertirse en realidad sustituta. No se trata únicamente de cómo nos mostramos, sino de cómo somos percibidos, validados y...
Los CiudadanosDeBien
Causa sorpresa que con cierta frecuencia nosotros, como miembros de la raza humana, seamos testigos de etiquetas; la más reciente: Los Therians. Al respecto, según el diario español El Mundo, esta pa...
Tensión en el vecindario andino
Lo que se ha convertido en las últimas semanas en una guerra arancelaria entre Colombia y Ecuador, ambos países miembros de la Comunidad Andina (CAN), ocasiona ciertos efectos dañinos a los objetivos...
Esta es la app que promete descubrir si tu pareja te engaña
