Aislamiento y distanciamiento social
El próximo lunes 4 de mayo iniciaremos oficialmente una etapa de distanciamiento social dentro de la muy alterada lucha ecuatoriana contra el covid-19. Entramos en cuarentena el 12 de marzo, un poco asustados por el nivel de fallecimientos desde que el individuo 0 infectado por este coronavirus fue detectado a fines de febrero y de alguna manera, respaldados por la declaratoria de pandemia hecha por la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 11 de marzo.
La cuarentena en el país, fue aceptada por el gobierno como la mejor medida para aplanar la curva de contagios, pero ha estado afectada en su aplicación por la rapidez con la que en Guayaquil entramos en contagio comunitario y se empezaron a reportar las cifras, no muy confiables, pero igualmente preocupantes de contagios y muertes. Se procedió a utilizar el aislamiento de los pacientes que reportaban síntomas de infección y en ausencia de suficientes pruebas o test de infección, rápidamente en nuestra ciudad, colapsaron primero los servicios de salud y enseguida los servicios mortuorios. Nos transformamos en noticia, mala noticia mundial por las terribles escenas que se mostraban. Y lamentablemente, nuestras autoridades municipales y nacionales tomaron una serie de malas y tardías decisiones.
Fue evidente que carecíamos de información para que la cuarentena sea efectiva. Que es una medida que protege a las personas sanas, evitando que se contagien. Nuestra ciudadanía muy poco disciplinada, evadió de todas las maneras posibles este encierro, que realmente es traumático para alguien que está sano y, de hecho, es muy discriminatoria, pues en la Costa con una temperatura promedio de 30° C, los barrios urbanos marginales que son viviendas estrechas, sin climatización y casi sin servicios, donde habitan mucha gente; una cuarentena es difícil de soportar. El COE, liderado por el joven vicepresidente, decretó el toque de queda, que de alguna manera endureció la medida al intervenir la policía y las Fuerzas Armadas.
Pero el efecto de la cuarentena, que tendrá 48 días el próximo lunes, ha sido la incapacidad de generar dinero para sobrevivir, de esos miles de ciudadanos que viven al día. Esto ha obligado al gobierno a pasar a la siguiente etapa de distanciamiento social, que de una manera u otra ya lo estábamos practicando. No creo que sea la confrontación de la salud versus la economía. Es simplemente que el país no tiene recursos para alimentar esta inmensa población y tiene que evitar una avalancha social. Ahora la decisión será individual, de ponerse en auto cuarentena, aquellos que lo puedan hacer. Y esperemos que realmente funcione. (O)
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