La ESA volverá a intentar lanzar mañana el Soyuz con los primeros Galileo

20 de octubre de 2011 - 15:13

Tras un aplazamiento por problemas técnicos al repostar el cohete ruso Soyuz, el encargado de poner en órbita los dos primeros satélites del sistema de navegación Galileo, la Agencia Espacial Europea (ESA) confirmó este jueves que intentará un segundo lanzamiento mañana a las 10:30 GMT.


"Estamos trabajando muy duro y si todo va bien lo lanzaremos mañana por la mañana", declaró desde el Centro Espacial Europeo de la Guayana francesa, en Kurú, el presidente de Arianespace, Jean-Yves Le Gall.

El anuncio del máximo responsable del consorcio europeo encargado de la puesta en órbita de esos satélites llegó diez horas después de que un fallo de última hora obligase a suspender el despegue.

El sistema de control en tierra detectó que una válvula de la última fase del llenado de los depósitos no alcanzaba la presión adecuada, lo que provocó que los ingenieros tuvieran que vaciar los tanques de queroseno y oxígeno líquido del cohete ruso para corregir la anomalía.

Aunque entraba en los cálculos de los expertos de la industria aeroespacial europea, el retraso de 24 horas del "histórico momento" -que marcará el inicio de una "nueva era" y supondrá el nacimiento del sistema europeo que competirá con el GPS estadounidense a partir de 2014- dejó un reguero de caras largas en la base de Kurú.

"No es nada dramático, todo está bajo control", explicó a EFE el director de la ESA y antiguo astronauta francés Jean-Jacques Dordain, quien subrayó que, "desgraciadamente", su dilatada experiencia en el campo espacial le ha demostrado "que este tipo de cosas pueden pasar".

La noticia del aplazamiento fue particularmente inesperada, ya que horas antes y en esa misma madrugada en Kurú, rusos y europeos habían dado luz verde al despegue en la hora prevista para el 20 de octubre, a las 10:34 GMT.

La constelación Galileo, uno de los proyectos más ambiciosos en la historia aeroespacial europea, que cuenta con un nutrido historial de retrasos en sus más de diez años de desarrollo, en los que la Comisión Europea (CE) ha invertido más de 5.000 millones de euros, sufría así un nuevo revés.

El vicepresidente de la CE y comisario de Industria, Antonio Tajani, había subrayado en la presentación en Kurú del lanzamiento que ese punto de inflexión en la historia de la ESA serviría para transformar un sueño en un proyecto político, económico y científico.

El retorno en la "economía real" del programa Galileo supondrá unos 90.000 millones de euros en dos décadas, gracias a la actividad que generará su cadena de valor, agregó Tajani.

Doble decepción, además, porque la cita era doblemente histórica. Tras más de quince años de cooperación y unos 460 millones de euros invertidos por Bruselas, se suspendía el primer despegue de un cohete ruso desde el Centro Espacial Europeo.

No solo se volvía a nublar la perspectiva de que Europa disfrute de su propio sistema de navegación satélite, que será compatible con el GPS y estará completo con 30 satélites en 2020, sino que se avistaba una sombra de incertidumbre en la incorporación del Soyuz a la gama de lanzamiento de Arianespace.

Con la inclusión de lanzaderas rusas a la paleta de ese consorcio espacial, Europa contará con naves Ariane "capaces de transportar más de 10 toneladas de carga", Soyuz (entre 3,2 y 5 toneladas) y a partir del próximo mes de enero, Vega (1,5 toneladas).

Quizá por eso el representante de la agencia rusa Roscosmos, Alexander Lopatin, solo pedía en las horas antes de la ventana inicial de lanzamiento "buena suerte", pues el trabajo científico y técnico "está hecho".

Un día después de lo previsto se intentará un nuevo lanzamiento, que, de conseguir colocar los dos satélites a una órbita de 23.000 kilómetros sobre la Tierra, con la necesaria dosis de fortuna en la que confían los rusos, demostrará que "la aventura continúa", como señalaba el ministro galo de Investigación, Laurent Wauquiez, también presente en Kurú. EFE

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