La vejez es más saludable con bailoterapias y dietas

- 07 de noviembre de 2018 - 00:00
Durante una hora, personas de la tercera edad hacen aeróbicos en la sala del gimnasio de Physis (Guayaquil). Una enfermera controla la presión arterial.
Foto: José Morán / EL TELÉGRAFO

El colectivo de la tercera edad puede ejercitarse en gimnasios o al aire libre. El IESS y el MIES cuentan con programas de capacitación y atención al grupo.

Etelvina, de 83 años, y su hermana Teresa, de 73, intentan ir al ritmo de la instructora de aeróbicos.

Ataviadas de calentador, licra, blusa y zapatos deportivos, dan pasos hacia adelante y atrás, estiran sus brazos y del mismo modo los bajan. 

Ensayan una media vuelta y repiten todo. Sus movimientos se reflejan en un espejo del gimnasio  del centro cardiológico Physis en Guayaquil, donde también hay máquinas, bicicletas estáticas y caminadoras.  

Detrás de ellas está Betty, de 63 años,  quien sube y baja con rapidez un step (escalón) mientras sujeta una pesa. La espigada adulta mayor sobresale entre el grupo de sexagenarias y septuagenarias que se ponen en forma. 

“En mi juventud era deportista y siempre me han gustado las bailoterapias, creo que el cuerpo tiene memoria y por eso no me cuesta hacerlo”.

Las clases de gimnasia que realizan una hora por día van acompañadas de controles del pulso y presión (al inicio, a la mitad y al final del programa).

Justamente la actividad física es fundamental a la tercera edad para estabilizar la salud y evitar que se agraven otros problemas.

Richard Salmon, cardiólogo y director del centro Physis, explicó que ejercitarse da bienestar, mejora el estado de ánimo y el corazón trabaja adecuadamente.

En ese lugar la mayoría de los usuarios son operados del corazón o con insuficiencia cardíaca. “Los ejercicios brindan una rehabilitación cardíaca controlando el corazón. Una persona puede vivir más años y con una calidad de vida. La rehabilitación cardíaca reduce la morbimortalidad en el 47%”.

El experto asegura que además de los ejercicios la alimentación y la ingesta  de agua es fundamental para su buen estado. “Si no toma suficiente agua se deshidrata y  el tamaño de las porciones y el tipo de comida debe ser lo más saludable”.

Etelvina y Betty cumplen con ello. Ambas modificaron sus estilos de vida y cambiaron su formas de alimentarse cuando cumplieron 60 años. “Aquí tenemos una hermandad, nos preocupamos cuando no viene uno y hasta celebramos el cumpleaños, Halloween”, dice la primera.

El grupo se despide con otros estiramientos con el fondo de un bolero “Historia de un amor”, que proporciona recuerdos.

Viajes sin límites
Norma Jarrín, de 74 años, es jubilada. Desde hace tres modificó su vida y organiza el tiempo que ahora tiene en su nueva etapa como adulta mayor. Asegura que su edad no la ha detenido, al contrario, continúa siendo activa.

Hace un mes viajó a Piura, Perú tras recibir una invitación: “No imaginé que a mi edad iría a otros países y tendría tantas amistades”.

Cuando salió del país sus  ocho hijos y 15 nietos la llamaron para saber cómo llegó. “Ellos piensan que me puede afectar, pero yo soy un roble. Siento que cada actividad me rejuvenece”.

Incluso, asegura que cuando no sale de su casa se siente enferma.

En Ecuador, el 7% de los ecuatorianos tiene más de 65 años. Hay 1’221.000 adultos mayores y se espera que para el 2050 esta población aumentará.

El Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) tiene el programa de envejecimiento activo y saludable que está dirigido a el grupo etario y cuya finalidad es fortalecer la red de servicios de salud.

Hoy en día 2.900 jubilados acuden a los 16 centros del programa en la provincia del Guayas y el 70% son mujeres.

Las atenciones que reciben les permiten la prevención de la dependencia funcional y mental. Por otro lado, la recuperación y rehabilitación, vinculada a la atención geriátrica, detecta problemas que pueden ser tratados de manera eficaz y controla las enfermedades de mayor impacto, que deterioran el estado físico o mental de las personas.

Asimismo, el Programa de Envejecimiento Activo y Saludable en la provincia de Guayas cuenta con cinco actividades que se encuentran divididas en 21 talleres.

También les permite desarrollar su creatividad y potenciales que desconocían: capacitaciones en cocina saludable, computación, artesanales, corte y confección, pintura en tela, tejido, trabajos con materiales reciclables, bisutería y muñequería.

De igual manera, con el programa Mis Mejores Años, el Gobierno atenderá a 100.000 personas de este segmento de la población.

Mediante dos convenios suscritos entre el  Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) y la Asociación “Mujeres de Lucha”, por un monto que supera el medio millón de dólares, 660 adultos mayores tienen tres espacios activos y atención domiciliaria en un centro.  

Vicente Rosales, de 68 años, hace ejercicios al aire libre. Recientemente participó junto con otras 299 personas mayores en una olimpiada intergeneracional en el sector Cristo del Consuelo, sur de Guayaquil. (I)  

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