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¿Conoce las consecuencias del uso excesivo de los dispositivos?

¿Conoce las consecuencias del uso excesivo de los dispositivos?
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26 de agosto de 2020 - 14:46 - Gabriela Jalil - Universidad Casa Grande

Los estudios realizados muestran que los menores de hasta seis años pasarían unas tres horas al día frente a las pantallas (sobre todo ante la televisión) el doble de tiempo que hace 20 años. El uso excesivo de las pantallas se relaciona con problemas de visión, de atención, de lenguaje y, sobre todo a mayores edades, con menos horas de sueño y peor rendimiento escolar, entre otros efectos dañinos, que también llegan al estado emocional y al comportamiento.

Frente a la gran capacidad de expansión del nuevo coronavirus en el mundo, una las medidas preventivas de emergencia que muchas naciones afectadas por la pandemia han adoptado es el confinamiento. Esto ha provocado que niños y adolescentes aumenten hasta en un 50% el uso de los dispositivos electrónicos como celulares, tablets, laptops y computadoras. Pero, ¿qué consecuencias podría traer un uso descontrolado en su salud?

Una de ellas sería el sedentarismo en niños pequeños perjudicando al desarrollo de la masa muscular. Tendríamos una masa muscular débil y sin tonificación. Los niños pequeños deben realizar ejercicio físico para favorecer al desarrollo de los músculos y del esqueleto que se da en estas etapas iniciales. El sedentarismo también podría desarrollar obesidad infantil, ya que el niño, pasaría acostado o sentado sin moverse. En estas edades es común tener a niños que consumen mucho carbohidrato, dulces y chocolates, alimentos que favorecen a la acumulación de grasas y de azúcares que fomentan el depósito de lípidos en el cuerpo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte a los padres y educadores, que deben ser cautelosos con el tiempo de permanencia de los pequeños frente a una pantalla. Según las nuevas recomendaciones de este organismo, los niños no deberían tener acceso a ningún tipo de monitor mínimo hasta los dos años, y el tiempo máximo frente a uno de ellos no debería superar la hora entre los tres y cuatro años. La realidad, sin embargo, es otra: los estudios realizados al respecto muestran que los menores de hasta seis años pasarían unas tres horas al día frente a las pantallas (sobre todo ante la televisión) el doble de tiempo que hace 20 años. El uso excesivo de las pantallas se relaciona con problemas de visión, de atención, de lenguaje y, sobre todo a mayores edades, con menos horas de sueño y peor rendimiento escolar, entre otros efectos dañinos, que también llegan al estado emocional y al comportamiento.

Los niños deben tener un horario establecido en casa, en el cual se establezca tiempos para realizar tareas del hogar, de la escuela, el juego al aire libre, el juego en los dispositivos electrónicos y finalmente, el tiempo de ocio que también es importante dentro de la rutina de los más pequeños.

Cada actividad, debe estar ligada a las edades y responsabilidades que el niño tenga dentro del hogar y con la escuela. Si es que el niño, se encuentra entre los 0 a 3 años, en las que no se provee un servicio de educación online debido a la pandemia, es importante, crear un espacio educativo para ellos, en el que se produzcan actividades de estimulación temprana para todas las áreas del desarrollo como son el área cognitiva, social, del lenguaje y física. Las actividades tendrán como objetivo estimular todas las áreas y favorecer así al desarrollo infantil.

Las diversas actividades, dependiendo de su importancia, deben tener su horario y sus tiempos durante la semana. Hay actividades educativas que requieren el uso de los dispositivos electrónicos para complementar tareas de la escuela. Por ende, no se puede hablar de tiempos específicos sino de utilidad de los dispositivos. Los padres deben controlar su uso, no negarlo, peor aún cuando esta época nos ha llevado a utilizar y familiarizarnos más con el uso de la tecnología.

Es importante que el niño tenga espacio con otros niños, a pesar de estar en una época de confinamiento. Con los cuidados extremos, debemos proveerle espacios de juego con integrantes de la familia o amigos del barrio. Se deben coordinar tardes de juego o de actividades específicas en donde puedan interactuar y sobre todo jugar libremente con otros niños de su edad, para favorecer el desarrollo cognitivo, social, físico y del lenguaje. En la primera infancia y la niñez, el desarrollo infantil está ligado a la estimulación del entorno inmediato del niño. Por lo que, este entorno debe proveer las herramientas necesarias para influir de manera directa y positiva al desarrollo infantil.



De ninguna manera podemos rechazar la tecnología sino hacerla parte de nuestro día. Los padres deben buscar herramientas educativas para sus hijos. Actualmente, hay muchos espacios que de forma gratuita ofrecen videos para los más pequeños de la casa. Estos videos vienen acompañados de actividades como colorear, responder de acuerdo a la pregunta o con juegos de acuerdo a la temática del video.

Se recomienda que la programación esté ligada a temas como la naturaleza, el espacio, los seres humanos y los animales. Se puede utilizar herramientas como NATGEO educativo online; TED Education, que está acompañado de unidades temáticas donde no solo ven el video sino que deben responder preguntas e investigar sobre temas específicos. Youtube ya sacó una versión para niños, en la cual se puede seleccionar el contenido para los más pequeños.

También, se puede enseñar a los niños a programar juegos en la Internet. Microsoft ofrce nuevos programas en línea para codificar y motivar a los niños a crear sus propios videojuegos en base a programación y temas educativos basados en el modelo STEAM.

Realmente, la tecnología puede verse desde dos vertientes desde el lado negativo, cuando los padres de familia no son conscientes de la importancia del acompañamiento a sus hijos durante el uso de ésta. O, la segunda vertiente es cuando los padres asumen la educación de sus hijos y comparten momentos con ellos y la tecnología, favoreciendo un aprendizaje en conjunto y valioso de conocimientos, además de valores que ayudarán al niño a obtener experiencias de aprendizaje únicas, basadas en el contacto con sus padres y el entorno. (I)

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