El ceaaces presentará RESULTADOs en diciembre

U. de Guayaquil trabajó 1.049 días por acreditación

- 13 de septiembre de 2016 - 00:00
Tres facultades fueron renovadas en la universidad estatal. Una más ya está en proceso de adecuación.
Foto: José Morán / El Telégrafo

En los exteriores de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Guayaquil los estudiantes manipulaban, con las manos, un corazón humano.

Los cadáveres, con los que practicaban los alumnos, flotaban en una “piscina” de formol con azulejos -de los pocos que había- sucios. Los hedores eran insoportables para cualquier persona, incluido los estudiantes. Tenían que soportar las arcadas y ganas de vomitar. Los más “valientes” se cubrían la nariz con un pañuelo.  

Mientras se desarrollaban las clases en esas condiciones, era miércoles en la tarde, el alma máter más poblada del país (60.000 alumnos) fue intervenida el 23 octubre de 2013.

René Ramírez, titular de la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt), anunció que por irregularidades detectadas en la institución se encontraba en la categoría D (última de escalafón).

El mal estado de la infraestructura, las necesidades de los estudiantes y de los docentes empezaron a mostrarse públicamente.

Tras 1.049 días del anuncio, la piscina maloliente desapareció. En esa misma facultad, donde se forman los galenos, ahora hay una pantalla digital (Anatomage) en la que se estudia el cuerpo humano. También hay simuladores (muñecos) con los cuales practican técnicas de respiración, partos y entubación.  

El estudiante Terán Castro, del primer semestre de medicina, recuerda la transición: “Los salones estaban en mal estado, había sillas amontonadas y baños sucios”.

Actualmente recibe clases en aulas climatizadas y a los laboratorios se accede con tarjetas magnéticas.

Otras facultades remodeladas son las de Odontología y Jurisprudencia. Hace poco iniciaron los trabajos en Ciencias Administrativas. Paralelamente, fue construida la Plaza de Integración, donde los estudiantes se reúnen.

Dichas gestiones fueron acompañadas de concursos de mérito y oposición para los docentes. Además se impulsaron trabajos de investigación.

Ramírez, la semana pasada, visitó la universidad para abordar  la categoría de la Estatal. El funcionario presentó los resultados del informe del Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior  (Ceaaces), que se mostrarán completos en diciembre. “La Universidad de Guayaquil pasa de la categoría D a la B. Hemos cumplido el objetivo de acreditar y hacerlo bien”.

Facultad tiene ascensor

Enrique Santos, quien fue posesionado como presidente del Consejo de Educación Superior (CES), explicó que si bien el puntaje de la evaluación se conocerá en diciembre, las instituciones en categoría D podían hacer el cálculo. “Todas tienen un documento metodológico y en base a eso estima cada indicador (programa Logical Decision). La metodología que se usa es el análisis multicriterios”.

En los salones de Jurisprudencia también se evidencian mejoras. En los salones antes había ventiladores de aspas colgando del techo que en varias ocasiones se cayeron y lastimaron a los alumnos. Pero fueron reemplazados por aires acondicionados.   

Asimismo, los docentes ya no tienen que llevar sus proyectores, sino que en los salones hay dispositivos. También, las fluorescentes lúgubres fueron cambiadas por un mejor sistema de iluminación. Incluso funcionan dos ascensores para las personas con discapacidad.

Precisamente, Esperanza Martillo y Wellington Velasco, estudiantes de derecho, recibieron clases en una facultad renovada. Esta hoy cuenta con aulas con pizarra digital, bibliotecas modernas y estrados.

Para ambos lo más importante de la recategorización es la oportunidad de estudiar maestrías cuando terminen el pregrado. “La universidad es distinta a la de hace 3 años. Para nosotros es un compromiso cuidarla”, expresó Velasco.

Más cambios

El rector encargado, Galo Salcedo,  adelantó que ya iniciaron los trabajos para alcanzar la categoría A. La recategorización -comentó- permitirá abrir maestrías y aumentar el número de docentes con preparación de cuarto nivel.  “Si las hacemos aquí, accederán de 20 a 30 docentes”.

La conectividad -añadió- mejorará. Actualmente es de 60%, pero en 2 años alcanzará al 90%.    

De igual manera, se hará un levantamiento topográfico para incrementar las áreas verdes que permitan a los alumnos reunirse.

Asimismo, Salcedo planea mejorar la Facultad de Ciencias Agrarias. “Gestionaremos una hacienda para que los estudiantes hagan prácticas y se aplique el aprender haciendo”.

Estos proyectos se ejecutarían después de que finalice la intervención (7 noviembre). Una vez -dijo Ramírez- que se conozcan a las nuevas autoridades de la Estatal. Para el próximo 23 de octubre se prevé iniciar el proceso de elecciones y el 8 de noviembre su posesión.

Jaime Medina, presidente de la Comisión Interventora, indicó que están en transición. “Este año fortalecimos el sistema y vinculamos los aspectos académicos, administrativos y de investigación para obtener resultados adecuados”.

En la intervención -según Jaime Medina- se devolvió a los estudiantes $ 7 millones por incumplimiento de  gratuidad. También se  pagaron las jubilaciones y firmó convenios de pagos con 10.000 profesores.

Este año -finalizó- la Estatal tuvo una asignación de $ 150 millones y en 2015 fue de $ 180 millones. (I)

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