La salud física y mental se resiente en la crisis sanitaria

- 21 de julio de 2020 - 00:00
María Lucila Morales, de 72 años, hace ejercicio todos los días en la terraza de su vivienda o en la sala, en el sector de Carcelén, en Quito.
Xavier Espinel/ET

Para hacer frente a ello, además de la atención de los expertos y la medicación bajo estricta prescripción médica, las estrategias familiares e individuales contribuyen a resguardar la salud.

Amada Torres vive sola y ha pasado la pandemia triste. “Nosotros la llamamos y conversamos con ella para darle ánimos”, dice Helen Jiménez, de 17 años, sobre su abuela.

Para Marco R. M., de 77 años, la emergencia ha sido “un poco desesperante”, porque él siempre iba en bus desde el norte de Quito hasta el centro a hacer diligencias. “Estoy de mal humor últimamente, lo sé. Mis hijos no me dejan salir ni a la tienda del barrio y necesito estirar las piernas”,  afirma.

El doctor Xavier Serrano, cirujano cardiovascular del Hospital Los Ceibos, de Guayaquil, señaló a este Diario que una situación de confinamiento puede afectar no solo a una persona con enfermedades crónicas, sino también a una  persona sana.

En el caso de esta última, “crea un sedentarismo y cambia el metabolismo. Por eso hay casos de constipación, afectación del sueño, y en un tiempo esto puede ocasionar enfermedades subsecuentes.  

“En el caso de pacientes con enfermedades crónicas, va a ser mayor el riesgo de su morbimortalidad”, anotó.

El doctor Víctor Cedeño admite que la inactividad durante la cuarentena puede producir estancamiento  de la sangre con los consiguientes trombos, principalmente de extremidades inferiores que pueden llegar a movilizarse por el torrente sanguíneo.

“Además, por la falta de ejercicio aumenta el peso y los factores de riesgo, como aumento del colesterol, triglicéridos y obesidad”, dice.

La psicóloga clínica Lady Rojas señala que hay problemas en el comportamiento porque el humano es 100% social. “En los niños vemos irritabilidad, agresividad, poco interés en los juegos comunes y en el orden de su reloj biológico con perturbaciones del sueño”, anotó. 

En los adultos mayores se reportan niveles más altos de ansiedad, depresión y agresividad, acompañados de autolesiones y suicidios. Hay un riesgo mayor de violencia intrafamiliar, sexual, psicológica y física ya que muchas personas conviven muchas veces con su “verdugo”.

Rojas señaló que en sus consultas por teletrabajo, la mayor parte de los pacientes refieren síntomas como cefalea, dolores estomacales que pueden ser confundidos con el covid-19, “pero no son más que señales de estrés”.

Frente a estos eventos, el doctor Cedeño recomienda tener movilidad (ejercicios y caminatas); reducir el consumo de dulces y grasas, leer libros de autoayuda y tener comunicación  de aliento con familiares y amigos.

El Ministerio de Salud impulsa la iniciativa telemática “Juntos Salimos de esta”, para dar atención psicológica en la pandemia. (I)

ONU insta a afrontar los efectos de la pandemia en la salud
La ONU, por intermedio de su secretario general, António Guterres, instó a que los Gobiernos trabajen para reducir el contagio con covid-19 y garantizar la atención de los efectos de la pandemia en la salud. Guterres indicó que las poblaciones y personas más vulnerables son aquellas que padecen alguna discapacidad y los adultos mayores, con mayor riesgo de morir a causa del coronavirus. También las mujeres, que ahora soportan la carga de los cuidados adicionales; así como los pueblos indígenas, afrodescendientes, los migrantes y los refugiados, quienes afrontan riesgos a su salud. En el caso de América Latina y el Caribe, pidió a la comunidad internacional otorgar liquidez, asistencia financiera y medidas de alivio de la deuda. Con esto se crean márgenes para la provisión de insumos y medicamentos y dar así mejor atención en salud. (I)

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