Pijama ayuda a la regeneración de la piel quemada

Estudiantes peruanos de Diseño atendieron el llamado de una ONG que ofrece asistencia social a niños. La prenda facilita la labor de vestir a los pequeños pacientes.
11 de enero 00:00

Un equipo de estudiantes peruanos de Diseño ha desarrollado un pijama para niños con quemaduras. La prenda facilita la regeneración de la piel y evita las infecciones cutáneas, una situación que afrontan alrededor de 400 pequeños al año en Perú.

La mayoría de los atendidos por quemaduras en el Instituto Nacional de Salud del Niño (INSN), del distrito limeño de San Borja, sufrieron estos accidentes por contacto con líquidos calientes en sus hogares, por descuido de sus padres o por falta de precaución al momento de cocinar.

El tratamiento de estos casos suele ser muy largo. Además requiere que los padres permanezcan con sus hijos durante las cirugías para reemplazar la piel quemada y en el difícil proceso posterior de recuperación.

Ante este panorama, la ONG Juguete Pendiente, que ofrece asistencia social a niños, acudió a estudiantes de Diseño del instituto privado Toulouse Lautrec, de Lima.

Les pidió que elaboren una prenda que pueda ser usada por los pequeños pacientes durante su internamiento y facilite la labor de vestirlos, a pesar de tener el cuerpo cubierto de heridas.

“Juguete Pendiente nos busca como institución educativa para ayudarlos a solucionar un problema y nos pide el tema de los pijamas. Que tenga algo lúdico pero, a su vez, todas las especificaciones médicas”, explicó a EFE la directora académica del área de Diseño del instituto, Claudia Olivares.

La representante señaló que, para atender ese pedido, confeccionaron 30 prendas. Entregaron 25 al INSN con “la idea de que esto se replique y que haya instituciones que puedan financiar la producción, porque se necesitan muchas pijamas más”.

El equipo a cargo de los pijamas, que tuvieron un costo aproximado de $ 25 por unidad, estuvo compuesto por cinco alumnos de Gestión y Diseño de Moda, uno de Dirección y Diseño Gráfico y otro estudiante de Diseño de Producto. Ellos fueron los responsables del empaque elegido para complementar las prendas.

El proceso

La elaboración comenzó con el molde que otros estudiantes desarrollaron hace dos años, al cual le hicieron unos retoques y correcciones después de probarlo con un niño modelo.

“Se usó una tela de algodón pima con 3% de cobre. Se consideró el cobre en esta prenda porque tiene la propiedad de permitir la regeneración y ayuda para que no se infecten más las heridas”, explicó Jean Gamero, uno de los integrantes del equipo.

El pijama es una túnica de mangas largas, con cierre de velcro en la espalda y broches en los hombros y costados, para facilitar la colocación de vías y vendas en las extremidades superiores.

En uno de los brazos tiene los rostros de conejos estampados que pueden verse en 3D con la ayuda de unos visores colocados en el empaque, que es una caja de cartón con el diseño de la cabeza de un conejito. Esta puede colorearse con plumones.

Una de las necesidades que los estudiantes detectaron fue “cómo quitarse y ponerse el pijama”, además de que este sea “algo un poco lúdico, para darle alegría” a los niños afectados, apuntó Gamero. “Así fue que se consiguió la idea del circo, o algo mágico. Por eso nace de conejitos, las estrellitas, algo que sea divertido”, agregó.

Según Gamero, en cuatro meses de trabajo “se han ido corrigiendo los diseños”. El estampado es al agua, no tiene un “químico fuerte” y es especial “para aportar a la regeneración”. Los bordados también están hechos en la parte superior, para no tener contacto con la piel.

Cristian Díaz, el estudiante a cargo del diseño del empaque, dijo que este se planteó no solo como “algo que puede contener el producto”, sino que se buscaba que funcionara “de otra manera”. (I)