Obra rescató costumbres montuvias

- 21 de mayo de 2018 - 00:00
La interpretación de los personajes montuvios estuvo a cargo de Andrés Coello (derecha), director y cofundador del grupo, Abel Alvarado (centro) y Balbina Payne Delgado (izquierda), también cofundadora.
Foto: Miguel Castro / EL TELÉGRAFO

En la actuación, los presentes disfrutaron con la representación de los aspectos tradicionales de estos pueblos: su música, historias de su folclor, amorfinos y su particular vocabulario.

“Miren, les voy a dar un consejo para que tengan a sus maridos bien obedientes; tiene que usar el mismo calzón durante siete días, luego cuando esté durmiendo se lo quitan y se lo pone alrededor del cuello para que respire esos hedores toda la noche, cuando se despierte se lo quitan y verán cómo les obedece en todo ¿saben por qué? ¡Porque está calzoneado! -responde el público-.

Este fue uno de los tantos relatos tradicionales montuvios que puso a reír a las cerca de cien personas que acudieron el pasado viernes 18 de mayo al museo Presley Norton, donde el grupo teatral Retablillo puso en escena la obra costumbrista La fiesta montuvia.

De esta forma, durante cerca de media hora, los actores expusieron  de manera lúdica las preferencias gastronómicas, las formas de cortejar a las “pollas” y a los “gallos” y las verdades detrás de los mitos, como que “el duende en realidad era el vecino sabido que se vacilaba a la mujer ajena”. Además cantaron temas tradicionales de los pueblos del campo.

Luego de la obra, Abel Alvarado, quien pertenece a esta agrupación desde hace 10 años, habló con diario EL TELÉGRAFO sobre las tradiciones y la situación actual de los pueblos montuvios.

¿Cuáles son los rasgos característicos del montuvio?

“El montuvio es una persona muy amable, muy alegre, siempre con el amorfino en la boca, es el tipo de persona que cuando llegas a su casa lo primero que hace es preguntarte si tienes sed para brindarte agua o jugo, si tienes hambre para brindarte el buen plato de seco de gallina, pero sobre todo es un hombre muy luchador, un hombre que trabaja la tierra, es un productor por excelencia, el montuvio siempre está con su guitarra, la música es parte de su vida.

¿Y siempre es tan coqueto como se lo representa?

Es muy coqueto, pero más coqueta todavía es la mujer, muy desinhibida, tiene esa chispa y esa alegría característica.

¿En qué situación se encuentran sus costumbres?

Lamentablemente se están perdiendo. Por ejemplo, antes a la mujer del campo la veías con vestido, ahora la ves con jeans y con botas pero eso sí, no deja su sombrero.

Ahora, en la fiesta montuvia hay arroz con pollo y la buena torta, antes comías la buena tonga envuelta en hoja de plátano y el rompope que ahora solo lo encuentras en exposiciones de arte costumbrista, ya no en el campo.

Grupos como nosotros son los que tratan de rescatar la cultura montuvia, cómo se vivía en el campo.

¿Pero qué se puede hacer para mantenerlas vivas?

Ahora en las instituciones educativas se está visibilizando más la cultura de los pueblos, pero es algo muy superficial, a breves rasgos.

La manera más práctica para que las nuevas generaciones aprendan estas costumbres es experimentando y observando, escuchando cómo hablan, cómo cantan, viendo su manera de vestir, degustando sus comidas tradicionales.

¿Hay apoyo de instituciones para rescatarlas?

El apoyo es mínimo, casi siempre cuando realizamos este tipo de eventos es por autogestión.

No contamos, por ejemplo, con el apoyo de la Casa de la Cultura, somos nosotros quienes generamos información y logramos difusión. La única institución que hace un esfuerzo por transmitir estos saberes es la Prefectura del Guayas. Ellos han contratados grupos como el nuestro para presentar cuentos y obras costumbristas en los cantones de la provincia.

¿Cree que las tradiciones montuvias están condenadas a ser eventualmente olvidadas?

Estoy seguro que no, actualmente la gente está empezando a amar más su cultura, ya no les da vergüenza decir que se va al campo ni  saberse un amorfino. Si las instituciones particulares y el Gobierno siguen trabajando se va a valorar mucho más que somos mestizos y que a través del mestizaje hemos adoptado costumbres que nos han llevado a ser lo que somos.

¿Los relatos del folclor montuvio siguen vigentes, o con la llegada de la tecnología van quedando al margen?

Tendrías que ver cómo reaccionan los grupos de niños cuando se les empieza a contar los relatos de este colectivo para que te des cuenta cómo se activa su parte sensorial, cómo dejan de lado los teléfonos, las tablets, los dispositivos electrónicos y se sumergen en la imaginación y empiezan a crear imágenes. En efecto, la tecnología nos está dando durísimo, pero no creo que condene estos relatos al olvido.

¿Ser montuvio es sinónimo de vivir precariamente?

Eso es una idea equivocada. Yo conozco gente que tiene ganado, maneja una buena camioneta y sigue con sus botas y su sombrero y te dicen “vamos por un seco de pollo”. Muchos hacendados son personas que gracias a su esfuerzo y producción han crecido económicamente. Es algo que se lo han ganado y se lo merecen. (I)

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