Pocos LGBTI caen en la indigencia provocada por el rechazo y exclusión

Un reciente informe sobre el acceso a la justicia reveló que en el último año hubo cuatro casos de personas que viven en las calles. Los activistas y defensores de derechos humanos recomiendan la creación de casas de acogida.
06 de agosto de 2019 00:00

Georgina lleva puesto un vestido azul ceñido al cuerpo y unas zapatillas que dejan al descubierto unos pies sucios. Sus brazos y sus manos también están impregnados de tierra. Carga todos los días un saco de yute en el que lleva su ropa y un par de sandalias.

Hace más de tres años esta transfemenina vive en las calles. Llega todas las noches al Parque del Centenario, de Guayaquil, para dormir. Luego, recorre decenas de cuadras del centro de la ciudad en busca de comida. Cuando le preguntan sobre su familia solo responde: “me botaron de la casa”.

La situación de indigencia que viven algunos transexuales reposa en el reciente informe LGBTI acceso a la Justicia y los Derechos Humanos, que fue presentado este lunes 5 de agosto de 2019 en Guayaquil. En el documento se detalla que en el último año se registraron 4 casos, los cuales fueron identificados por denuncias realizadas en el puerto principal.

Entre el periodo de 2017 y 2018, la Asociación Silueta X recibió cuatro historias de mendicidad por exclusión en el hogar. Dos de ellas eran de trans y el resto de gays.

“Aquí llegan y cuentan que no tienen dónde vivir porque su familia no quiere saber nada más de ellos después de que confesaran su orientación sexual”, señala Gretty González, de la organización. Además -agrega- hasta las oficinas han llegado migrantes venezolanos que pertenecen al colectivo con la misma problemática.

Zackary Elías, quien es transexual masculino, y trabaja para una organización de prevención del VIH, ha identificado casos en parques de Guayaquil y plazas de Quito. “Me dicen que sufren mucha discriminación en las calles, pero que no pueden volver a casa porque les tienen impedido hacerlo. También he hablado con gays venezolanos que pasan por lo mismo”.

Para Billy Navarrete, del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CDH), las personas LGBTI en Guayaquil que se encuentran en situación de mendicidad sufren triple indefensión.

Explica que la primera se da por su orientación sexual; en segundo lugar, está su situación de pobreza y en tercero están las patologías a nivel mental que sufren.

“La primera instancia que debería atender esta situación es el Ministerio de Inclusión Económica y Social. A través de un diagnóstico las trabajadoras sociales deberían conocer el caso, documentarlo y derivarlo”, considera Navarrete.

Sufrimiento

Según el catedrático y psicólogo clínico Christian Yong, cuando el rechazo de los padres por su orientación sexual se da durante la adolescencia eso puede originarles un trauma.

“Aunque habrá casos en que a pesar de que no necesariamente fueron echados de casa se sintieron tan agredidos y buscaron las calles como medio de salvación, pero muchos pronto optan por la prostitución como un modo de trueque por la comida”.  

Sin embargo, explica que el hecho de haber sido expulsado, abandonado, que la familia demuestre que no le importó, le ocasiona una marca de por vida.

“Hay un impacto grande emocional. Vivir en las calles te lleva a aprender ciertas habilidades para defenderte, pero también a que generes grados de rechazo hacia los demás, resentimiento. Después de varios meses o años sin un hogar esto va a provocar que siempre consideren que les quieren hacer daño y bajos niveles de afectividad”.

Cuando tenía 16 años Emilia, quien es transfemenina, salió de casa. Por dos años durmió en las calles friolentas de Quito. “Fue muy duro porque estuve expuesta a todo: a que me roben, me maten, me hagan bullying y a las drogas. En esto último me veía implicada”.

Tuvo que ejercer el trabajo sexual para sobrevivir, pero después lo dejó. En la actualidad tiene 31 años y se dedica a la venta de camarones y además aprendió a hacer keratinas a domicilio en la capital.

Soluciones

Para la presidenta de la Federación Ecuatoriana de Organizaciones LGBTI, Diane Rodríguez, una de las medidas para frenar la problemática es la creación de casas de acogida. “Este año 2019 se envió un pedido a la actual alcaldesa de Guayaquil, pero nos respondieron con una negativa”, dijo. En Quito se hizo el mismo trámite con el anterior alcalde, pero tampoco hubo respuesta.     

Rocío Herrera, coordinadora del Observatorio de Inclusión, Igualdad de Género y Diversidades de Participación Ciudadana, señala que hacen falta estadísticas sobre la indigencia en LGBTI. Para ella también es necesario habilitar casas de acogida. “Es altamente preocupante la situación porque vivimos la cultura de la indolencia”.

Cuenta que en 2018 se creó el Registro Único de activistas de Ecuador (RUAE) con el fin de articular acciones que posibiliten un mejor tratamiento para las personas del colectivo. “Por ejemplo, este año se hizo el proyecto de educación y sensibilización para padres y familiares en la aceptación de familias LGBTI, independientemente de su orientación sexual, ya que esta es una de las causales de la mendicidad”.

Precisamente, hace seis años la encuesta realizada por el INEC a 2.805 personas del colectivo arrojó, entre las formas de rechazo vividas en el entorno familiar, que el 17.2% fue expulsado de su casa por su orientación.

Según Tanisha Feikers, presidenta de Coalición de Redes y activista libres en Ecuador (CRALE), debe existir mayor interés de las entidades públicas que trabajen con las organizaciones para promover campañas. "De esta manera podemos acogerlos y evitar que caigan en la mendicidad cuando son desvalorizados al ser rechazados por su padres y echados de la casa".

También propone tener una ley antimendicidad como ocurre en otros países europeos entre ellos Noruega.

Para Jéssica Ágila, directora de la Fundación Mujer y Mujer, es necesario que toda institución pública incorpore la variable LGBTI en sus registros para que con esa estadística puedan ejecutar acciones más efectivas.

Además, que incorporen en su campaña atención a personas del colectivo. “De esta manera en la rendición de cuentas que realizan se conocerá el presupuesto que destinan al grupo, entre ellas las atención en casas de acogida o cualquier servicio que les brinden”.  (I)

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Piden penas más duras por agresiones al colectivo

Alrededor de 30 países en el mundo legalizaron la homosexualidad, pero todavía cerca del 40% de la población mundial vive en países en los que ser gay es peligroso.

Recientemente en Tenerife, España, un joven fue agredido por su orientación sexual. Esto generó que la diputada nacional de CC por Santa Cruz de Tenerife Guadalupe González condenara la agresión homófoba registrada. Lo ocurrido hizo que la autoridad pidiera revisar el ordenamiento jurídico para endurecer las penas por agresiones de delitos de odio.

A través de un comunicado González afirmó que “lo acontecido el fin de semana, en el que un chico ha sido agredido por su orientación sexual”, demuestra la necesidad de seguir trabajando en materia LGTBI.

Aunque en Canarias ya la nueva ley se encuentra en los trámites administrativos previos a ser llevada a su aprobación en pleno al Parlamento de Canarias, “a nivel estatal seguimos esperando que vea la luz y sea implantada una ley LGTBI, pese a existir el consenso de los colectivos”, ha recordado Guadalupe González Taño, portavoz de CC-PNC en la Comisión de Igualdad en el Congreso de los Diputados. También aseguró que CC pondrá especial énfasis en políticas para el colectivo. (I)