La formación académica y la emocional van a clase online
La educación virtual, a la que tuvo que mudar de la noche a la mañana el régimen escolar de la Sierra y Amazonía, puso en jaque a la mayoría de docentes, estudiantes e incluso padres de familia poco relacionados con el uso frecuente de la tecnología.
A la vez modificó totalmente la rutina del proceso de la enseñanza-aprendizaje, ahora desde casa, con la necesidad de un dispositivo electrónico e internet y el compartirlo con padres que realizan teletrabajo, u otro hermano escolarizado.
Mariana Marcillo, docente de bachillerato de la institución particular Mahanaym, en el Valle de los Chillos, dice que su trabajo aumentó porque debe adecuar los contenidos que emitía de forma presencial a formatos online y a la vez estar disponible para explicar a sus alumnos los aspectos no comprendidos de la tarea enviada.
“Al principio me costó juntar la enseñanza y la tecnología para sugerirles videos u otras actividades a mis alumnos a fin de que entiendan mejor la materia. Por eso optamos por comunicarnos solo por WhatsApp y desde la próxima semana utilizaremos la plataforma zoom”.
Esta semana incluso realizó las evaluaciones del cuarto parcial con pruebas virtuales, que cree no reflejan los reales conocimientos de los alumnos porque muchos esperan que otros compañeros les pasen las respuestas y eso no lo puede controlar.
“Como institución estamos analizando la mejor plataforma para evaluar, porque hemos visto que los alumnos regulares obtienen altas calificaciones y los que habitualmente lo hacían no lo logran”.
Para los niños y adolescentes esta nueva modalidad también modificó sus vidas. Todos concuerdan en que se incrementó la cantidad de tareas y varios reconocen que no logran aprender.
Ese es el caso de Helen Jiménez, estudiante del tercer año de bachillerato del Colegio Nacional Eloy Alfaro, de Quito, quien cada domingo recibe por correo electrónico las tareas a desarrollar durante la semana y los links a los que puede dirigirse para entender esa tarea.
No tiene la opción de interacturar directamente con los docentes, salvo la profesora de matemáticas, con la que dos veces a la semana tiene sesiones virtuales.
“Ella es la única que utiliza la plataforma zoom para darnos clases y gracias a eso entiendo, pero materias como Física o Química, aún con clases presenciales, era difícil aprender y hoy es más”.
En las instituciones particulares el uso de programas como zoom o teams son habituales para que el docente imparta sus clases de forma directa a los estudiantes.
La psicóloga educativa Elizabeth Montenegro considera que los maestros deben aprovechar esta nueva dinámica para priorizar los conocimientos que quieren impartir y no intentar abarcar todos los contenidos planificados.
“Hay que combinar los contenidos mínimos que requieren los alumnos con las habilidades emocionales y sociales que deben desarrollar ante la situación de emergencia que vivimos”.
Por ello la tutora Janeth Galarza afirma que es necesario no solo centrarse en la parte académica sino también en la emocional.
“El proceso educativo hoy es más complejo y es necesario generar actividades que no agobien ni a maestros, ni a alumnos”, manifestó. (I)
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