Claudio Rama, Instituto Latinoamericano y del Caribe de Calidad en Educación Superior a Distancia (Caled)

“La educación virtual democratizará el conocimiento”

- 29 de junio de 2020 - 00:00
Cortesía del entrevistado

El experto asegura que la región avanza a un modelo de educación híbrida, que dará paso a una nueva pedagogía. Habrá que hacer políticas públicas para garantizar nuevos derechos.

La pandemia ha impulsado un cambio de modelo en la enseñanza. Claudio Rama, uruguayo, exrector del Instituto de Altos Estudios Nacionales y que ahora trabaja desde el Instituto regional Caled, expuso a EL TELÉGRAFO que los sistemas educativos están en transición hacia un modelo híbrido. Opinó que la educación virtual significará un mayor acceso a la enseñanza y por ello a la democratización del conocimiento. 

¿En qué circunstancias tecnológicas la región ha afrontado la pandemia desde el ámbito de la educación?

No estaba lo suficientemente preparada, si lo vemos en términos internacionales. Por ejemplo, el promedio del Producto  Interno Bruto en telecomunicaciones es  2,1 % y en los países desarrollados es de 4,4 %.  Hay países donde este indicador no supera el 0.7%. También en la educación a distancia, la región tiene una media de 15% y a nivel mundial, en los países desarrollados, está cerca de 30-35%, o sea que  también aquí está a la mitad con respecto al resto del mundo, y tenemos fuertes diferencias. Algunos países como Brasil tienen el 22% de educación a distancia, México 14%, Colombia tiene 18 %, Ecuador 14%. Esto, más la conectividad y el ancho de banda. Aunque la conectividad de los hogares alcanza más o menos el 70%. Por lo tanto la capacidad de poder asumir una disrupción digital o educativa ha estado mediada por estas desigualdades sociales y económicas, y entre los países.

¿A qué apeló la institucionalidad para garantizar la  continuidad en la educación?                     

Tuvimos una especie de corrimiento a la educación llamada de emergencia, que no es una educación a distancia. Esta dinámica de educación de emergencia obligó a los países, a las instituciones y los estudiantes a tratar de mantener su proceso de enseñanza con limitaciones de lo presencial. Fue altamente desigual y complicada. Esto provocó que aquellos estudiantes e instituciones que tenían recursos, conectividad infraestructura y competencia docente, pudieran más o menos hacer algo, pero aquellos otros altamente mayoritarios no lo lograron.

¿Qué evidenció esta emergencia en este ámbito?

Estamos entrando en una segunda fase, que no es continua. Por ejemplo, esta semana en mi país hubo muchos casos de contagios en un departamento y por eso cerraron las escuelas. Tenemos una educación de emergencia, con algunos componentes presenciales, con mucha inseguridad, con mucha medición y muy limitada. Y lo que nos demuestra todo esto es que: 1: más allá de las carencias de competencia, los recursos, las debilidades, también es la saturación de las aulas. Si tuviéramos una educación con una cantidad de estudiantes limitados, no estaríamos tan preocupados. Lo estamos porque las aulas tienen unos 40, 50, 60 80 alumnos o incluso hay unas que tienen saturación absoluta. O sea, que nuestra educación presencial ha demostrado sus fallas, no solo en lo tecnológico o en los modelos educativos, sino  en la presencialidad. Por ejemplo, con bibliotecas saturadas, pocos recursos de aprendizaje, profesores dedicados a usar tiza, lengua y pizarrón, aulas concentradas, baños escasos. Otra falencia es que en instituciones públicas hay una mayor saturación en algunos años o carreras. El segundo elemento que demostró la pandemia fue el exceso de componentes teóricos, catedráticos, muy poca práctica, muy pocos laboratorios de trabajo, pocos niveles de construcción de competencias. Nuestro sistema educativo es: trasmitir y transferir. Hay estudiantes de Medicina haciendo la cola para ver al paciente o en un microscopio. Es un  sistema saturado, con poco control de aseguramiento de la calidad.

¿Hacia dónde apuntan las sociedades y la  educación?

Las rupturas están acelerando las tendencias digitales y aunque no regrese todo a la normalidad anterior,  sí vamos a tener un avance sustancial en cuanto a la telemedicina, teletrabajo, telecomunicaciones, telesalud y  teleducación, en sistemas híbridos.  Las brechas se están reduciendo muy rápidamente, por el avance de la informática, el abaratamiento de sus costos y de la conectividad.  El avance ha sido a nivel mundial de gran velocidad. El 70% de los hogares tienen internet, el 35% tiene ancho de banda, más o menos el 82% tiene celulares, de los cuales la mayor parte cada vez más son equipos con conexión a internet.

Sin duda hay una debilidad en aquellos que no tienen la conectividad.

Habrá que hacer políticas públicas para favorecer el derecho digital, el tema de derechos a la conectividad, al ancho de banda y a la educación virtual.  Es un problema de desarrollo de una sociedad con derechos nuevos. El cambiar las bases tecnológicas de la educación, hacer una educación híbrida y facilitar la educación virtual va a aumentar los niveles de acceso y de democratización del conocimiento. (I)

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