Eco y agroturismo, el nuevo enfoque del turismo en Colimes

- 13 de enero de 2019 - 00:00
El florecimiento de los guayacanes es uno de los eventos naturales con mayor popularidad en Colimes donde las personas llegan incluso a realizar camping para convivir con la naturaleza de los bosques.
Foto: José Morán / El Telégrafo

Las haciendas que albergan bosques de guayacanes y productos del campo, además de centros históricos, son las alternativas que el cantón, ubicado a casi 90 minutos de Guayaquil, ofrece para los visitantes.

Durante los últimos días de diciembre, los bosques y haciendas se pintan de amarillo gracias a los guayacanes que florecen en el cantón Colimes, provincia del Guayas, especialmente en la vía hacia Olmedo (Manabí).

Es una temporada corta pero bien aprovechada por los colimeños. Entre el florecimiento y la caída de los pétalos, apenas pasan ocho días. Después de eso, es poca la afluencia turística pero no por falta de atractivos naturales, los cuales aún pueden mejorarse, comenta Raisa Palacios, joven colimeña de 20 años que colabora en la hacienda Las Habras (km 5 de la vía a Olmedo).

Mientras camina por los senderos cubiertos de pétalos amarillos, repasa que están a la espera de otras iniciativas: espacios de camping y hospedaje, y actividades lúdicas en un lago como parte del proyecto contemplado para hacer ecoturismo autosustentable durante todo el año.

Además de la belleza guayacanera que se contempla a fines de año, Colimes también cuenta con amplias y limpias playas al pie del río homónimo del cantón. Honorato Valencia, un colimeño de 53 años, destaca que durante la época seca reciben cientos de turistas que llegan a bañarse en el afluente.

Comenta que el cantón tiene fama por la longevidad de sus habitantes. “No tanto como en Vilcabamba, pero llegamos hasta los 90 sin problema”, aseguró Valencia, sonriendo.

Las actividades lúdicas también están incluidas en las haciendas que dan apertura al turismo desde hace casi una década.Las actividades lúdicas también están incluidas en las haciendas que dan apertura al turismo desde hace casi una década. Foto: José Morán / El Telégrafo

Otro punto turístico es la hacienda Rosa Herminia, en la vía Guayaquil-Colimes. Está ubicada a 90 minutos del puerto principal, siguiendo el trayecto de la vía a Daule e ingresando en el km 87 hacia el recinto La Paz (donde está la hacienda), en el lado izquierdo.

Tiene un área de 312 has en los que ofrece principalmente agroturismo. Es decir, las personas tienen la oportunidad de conocer de cerca todo lo que implica las actividades agrícolas, desde el cultivo hasta el procesamiento, y ganaderas.

Por seis generaciones la familia Rendón ha sido dueña de la hacienda, pero hace casi 15 años decidió abrir sus puertas.

En el sitio se puede convivir con la vida silvestre y conocer sobre la rutina campestre. “Se aprecia una mezcla entre la naturaleza y la actividad agropecuaria”, comentó Andrea Rendón, de la penúltima generación de su familia.

Además de las actividades relacionadas con la cultura montubia, se exhiben 300 piezas arqueológicas, pertenecientes a las culturas Milagro-Quevedo (500 aC. a 500 dC.) y Daule-Tejar (500 dC. a 1533), en una tola que se conserva con ajuar y osamenta incluidos.

También está la casa de la familia Quijije, ubicada en la calle Honorio Santistevan, un inmueble de cinco plantas de estilo colonial que conserva su arquitectura original con pequeños cambios.

En la misma línea histórico-cultural está la localidad de Anasque, donde existe un museo de restos arqueológicos.

En el sitio se pueden conocer vestigios de las culturas Daule, Milagro-Quevedo, Tribu Peripa, que incluyen estatuillas, vasijas, figurillas de cerámica, tolitas (montículos de tierra donde enterraban los aborígenes a sus familiares) y casas construidas con palos de mangle en los árboles.

Entre guayacanes, frutos de la tierra y restos arqueológicos, Colimes apunta a ser protagonista durante todo el año. (I)

Los frutos tropicales como el coco están disponibles como elementos básicos de la gastronomía colimeña.Los frutos tropicales como el coco están disponibles como elementos básicos de la gastronomía colimeña. Foto: José Morán / El Telégrafo

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