La comunidad Tawasap, del cantón Palora, apuesta por el ecoturismo

- 16 de octubre de 2019 - 00:00

Esta etnia shuar, de Morona Santiago, se resiste a ser conquistada por la comunidad global y decidió compartir las maravillas de la naturaleza y su cultura con proyectos de descontaminación, reforestación y saberes ancestrales.

El cuidado de la naturaleza y la humanidad. Con este propósito los habitantes de la comunidad shuar Tawasap, del cantón Palora (Morona Santiago), impulsan un proyecto de descontaminación, reforestación y protección de sus territorios.

Esta comunidad ancestral amazónica se resiste a ser conquistada por la comunidad global; en respuesta comparte las maravillas de la naturaleza y su cultura.

Para ello ha desarrollado cuatro alternativas: ecoturismo, restauración forestal, protección de la cultura y de los saberes ancestrales y educación y recuperación de los valores humanos en su diversidad.

“Los shuar trabajamos para descontaminarnos de los residuos del consumo diario. Queremos la recuperación de nuestra naturaleza, de lo contrario dejaremos solo contaminación a las futuras generaciones”, manifestó el líder indígena Tzama Tigre Tzamarenda.

La comunidad shuar Tawasap es integrada por más de 40 familias, que aún viven de manera ancestral.

El pueblo invita a conocer la medicina ancestral, el deporte tradicional, las cascadas sagradas, las montañas en estado natural, la artesanía, música shuar y la gastronomía, con productos que cosechan en la zona, como frutas, plátano y yuca.

En las noches se puede disfrutar de una fogata acompañada de sabios y cuentos ancestrales, historias alucinantes de un pueblo invencible, ahora decidido a cuidar la biodiversidad.

Costumbres
En este territorio todos visten el atuendo típico, usan pinturas faciales y hablan en shuar-chicham.

El proyecto “Plan de vida de la comunidad Tawasap” se realiza desde 2010 y aunque son custodios de 20.000 hectáreas, desarrollan ecoturismo solo en 300, lo que atrae a los turistas nacionales y extranjeros.

“Nuestro objetivo es compartir con la gente que nos visita la forma como vivimos, cómo nos sentimos (…) y eso es más importante que todo el dinero del mundo”, aseveró Tzama, quien es el uwishin (chamán) de la comunidad.

Nanky Tzamarenda, quien es uno de los guías nativos, recordó que para ellos la naturaleza es el conjunto de personas vivas con las que hablan. “La selva es nuestra casa, es nuestra vida, alimenta a todo el mundo, por eso hay que cuidarla, respetarla y tratarla bien”.

Tzama expresó su preocupación por el mayor problema de la Amazonía: el consumo, que considera, “causa a la naturaleza un atropello brutal”.

Pero se mostró optimista de que las personas entenderán y detendrán la contaminación. (I)  

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